Etapa 1: Nantes-Ancenis (37kms)

Hola de nuevo a todos los que nos seguís. Hoy estrenamos la ruta Eurovelo 6 (Francia). Hace unos años hicimos esta misma vía pero comenzando en el nacimiento del Danubio para llegar a Budapest. Esta vez vamos a  pedalear por la parte francesa, desde Nantes hasta Estrasburgo (al menos esa es la intención).

portada eurovelo 6
Mapa de fondo tomada de http://www.enbici.eu

Como veis, la etapa de hoy ha sido bastante corta puesto que hemos empezado a pedalear hacia las cinco de la tarde. Hemos salido de Nantes y hemos llegado a un pequeño pueblo junto al Loira llamado Ancenis, desde cuyo camping escribimos esto. De Nantes no os contamos nada porque ya estuvimos el verano pasado cuando pasamos camino de Bretaña (bueno, aquí comienza la Bretaña en realidad). Hemos venido junto al río prácticamente todo el camino, unas veces por una margen y otras por la opuesta.

Momento de la salida en Nantes
Momento de la salida en Nantes

Esta parte de la ruta no es la más espectacular, de hecho la parte más pintoresca del Valle del Loira empezará en la etapa de mañana, cuando ya aparecerán los primeros castillos junto al río. Aún así el tramo de hoy ha sido bastante agradable.

Nuestros amigos que no se pierden una
Nuestros amigos que no se pierden una

Hemos pedaleado por caminos de ribera, por pequeñas carreteras secundarias y por algún que otro carril bici, casi siempre rodeados de viñedos y otros cultivos y con pequeños pueblos enclavados en las laderas de las cercanas colinas. La temperatura es muy agradable a pesar de que no ha lucido mucho el sol.

Mayte haciendo amigos en el camino
Mayte haciendo amigos en el camino

Bueno, mañana no sé si mejor pero esperamos que más, porque si no no llegamos ni para septiembre. Y con ganas de empezar a ver los primeros castillos junto al Loira. Ya os contaremos.

Etapa 2: Ancenis-Saint Mathurin Sur Loire (98 kms)

Como podéis comprobar, hoy hemos hecho una etapa más generosa que la de ayer. Nos ha salido un día espectacular, de hecho hemos pasado hasta calor, aunque sobre la bici se lleva mejor gracias a la pequeña brisa creada por el movimiento.

Nuestros amigos en Chalonnes sur Loire
Nuestros amigos en Chalonnes sur Loire

Hemos salido del camping de Ancenis con ganas de conocer un poco el pueblo. No tiene nada de especial respecto a los demás pueblos de la zona, aunque a nosotros todos nos parecen interesantes, sobre todo por sus casas tan armoniosas y la ausencia de edificios altos. Son realmente agradables y la vida en ellos rezuma tranquilidad (entre nosotros, a veces demasiada).

Típico bar de pueblo francés
Típico bar de pueblo francés

Hemos salido del pueblo por un gran puente colgante que cruza el Loira. Éste se construyó después de la II Guerra Mundial, como la mayoría de los de la zona. Es muy simbólico que, durante las guerras, uno de los deportes favoritos sea demoler puentes para separar a las personas. Por suerte, hoy en día son muy numerosos los que cruzan el río y nosotros hemos utilizado unos cuantos ya.

Puente sobre el Loira
Puente sobre el Loira

El camino ha sido entretenido puesto que, aunque casi todo el rato circulamos por terrenos agrícolas, que pueden llegar a ser aburridos, cada poco tiempo aparece un pequeño pueblo que rompe esa monotonía con alguna grata sorpresa.

Bonita iglesia del s.X en Savennières
Bonita iglesia del s.X en Savennières

La mayoría de los cultivos en los terrenos próximos al río son de maíz y girasol, mientras que en las laderas de las colinas predomina el viñedo. Dicen que esta es tierra de grandes vinos. De hecho es la tercera región en producción por detrás de Burdeos y Borgoña.

Campo de flores cerca de La Bohalle
Campo de flores cerca de La Bohalle

Hemos de decir que aún no los hemos catado, no vaya a ser que la bici acabe en el río
Después de comer hemos llegado a Angers, cuya entrada es bastante imponente. Justo al otro lado del río, en este caso el Maine, no el Loira, destacan imponentes las negras torres del antiguo castillo. La ciudad tiene mucha vida en sus calles que están repletas de comercios. Nos hemos dado un buen paseo para “degustar” sus calles, ver la catedral, las fachadas medievales que aparecen de tanto en tanto. En fin, nos ha sabido a poco pero el viaje tiene que avanzar y seguro que nos esperan escenarios por lo menos igual de pintorescos.

Vista del castillo de Angers al otro lado del Maine
Vista del castillo de Angers al otro lado del Maine

Finalmente, después de pedalear un rato más entre maizales, hemos llegado al pequeño, agradable y especialmente “tranquilo” pueblo de Saint Mathurin sur Loire, que, como reza su nombre, está justo junto al río. Su puente también fué destruído durante la guerra y hoy, la calle que desemboca en él, lleva por nombre el mes de su destrucción, Junio de 1940. Desde una agradable terraza junto al río nos despedimos hasta la próxima etapa.

Atardecer en st. Mathurin
Atardecer en st. Mathurin

Etapa 3: Saint Mathurin sur Loire-Chinon (70 kms)

Hoy ha sido una etapa bastante dura a pesar de no haber sido muy larga. El problema ha sido el calor que ha apretado de lo lindo y algún que otro repecho sin sombras que nos han dejado molidos. Por si fuera poco, nos hemos equivocado de camino y hemos tenido que subir la peor cuesta de todas dos veces.

Mayte, durante el segundo ascenso a la cuesta
Mayte, durante el segundo ascenso a la cuesta

A pesar de ello, la hemos disfrutado mucho ya que los paisajes son cada vez más pintorescos. Hemos visto un dolmen neolítico, hemos paseado por un centro comercial troglodita del siglo XI, hemos visto alguno de los castillos más espectaculares del Loira… así que, ¿calor y cuestas? ¡las que nos echen!.

En el dolmen de La Magdeleine
En el dolmen de La Magdeleine
Mayte, entre casas medievales
Mayte, entre casas medievales
El antiguo mercado troglodita
El antiguo mercado troglodita

Hemos salido de Saint Mathurin temprano, cruzando su gran puente colgante. A continuación la ruta nos ha llevado por la ribera izquierda del río atravesando varios pueblos con preciosas casas, impresionantes castillos y antiguas y elegantes iglesias y abadías.

Pórtico de una iglesia del camino
Pórtico de una iglesia del camino

Durante este tramo de la ruta se ofrecen algunas variantes. La más asequible (y a nuestro entender interesante) es la que sigue el curso del río. La única pega es que a veces comparte la carretera con los coches pero el tráfico no es muy intenso. Las otras rutas avanzan por las llanuras de viñedo encima de las terrazas de arenisca que flanquean el río. Al principio nos hemos decantado por esta opción pero, además de ser más monótona, nos ha obligado a subir unos cuantos repechos. Si el río va por abajo será por algo.

Entre los viñedos
Entre los viñedos

Como decíamos, la margen izquierda del río tiene una continua pared de arenisca que, desde hace siglos, han aprovechado los lugareños para realizar construcciones trogloditas. Casi todas las casas tienen una parte sumergida en la roca. De ahí también que se hayan aprovechado para hacer bodegas y, otro de los productos de la zona, criaderos de champinón.

Pequeño castillo con parte construida en la roca
Pequeño castillo con parte construida en la roca

Durante el camino nos hemos cruzado con un simpático francés de Normandía llamado Remín, que nos está acompañando por este tramo de la ruta.

Con nuestro amigo Remín
Con nuestro amigo Remín

Ahora os escribimos frente al espectacular castillo de Chinon, tierra de buenos vinos. Y esta vez sí, os podemos confirmar que buenos, son.

El castillo de Chinon
El castillo de Chinon

Etapa 4: Chinon-Amboise (92 kms)

Hemos desayunado en la bella ciudad de Chinon y enseguida nos hemos puesto a pedalear. Nada más salir hemos tenido que subir unas duras pendientes hasta el castillo. Así, hemos quemado el desayuno nada más salir.

La ciudad de Chinon desde el castillo
La ciudad de Chinon desde el castillo

Después, hemos rodado entre viñedos con algunas pequeñas cuestas hasta un pueblecito llamado Huismes. Desde ahí, hemos descendido hasta la ribera del Loira la cual habíamos dejado ayer para desviarnos hasta Chinon.

IMG_6789

Enseguida hemos pasado el cruce de Rigny-Ussé, pueblo que queríamos visitar, pero nos hemos despistado y hemos continuado recto. Al final sólo hemos conseguido una foto de su castillo en la lejanía. Éste deber ser uno de los más espectaculares de la zona ya que Charles Perrault, y después Disney, se inspiraron en él para el cuento de La Bella Durmiente. En fin, otra vez será. Volver por el camino andado no es nuestro estilo (salvo por errores como el de ayer).

Castillo de Rigny-Ussé en la lejanía
Castillo de Rigny-Ussé en la lejanía

A partir de ahí, hemos continuado por la ribera del río prácticamente hasta Tours, aprovechando para disfrutar de pueblos como Brehémont, Villandry, Savonnières…

Mayte y Remi camino a Tours
Mayte y Remi camino a Tours

Entrar en Tours nos ha llevado un buen rato ya que el extra-radio de la ciudad es bastante amplio. Hemos cruzado la zona universitaria, ahora desértica, y después toda la zona nueva de la ciudad, que luce un espléndido tranvía que inauguraron, según Remi, hace dos años. Bueno, como veis seguimos teniendo acompañante de viaje, guía e intérprete a la vez. De hecho nos ha planeado un tour por Tours (tenía que hacer el chiste) breve pero intenso. Al final, hemos acabado en la bella plaza de Plumereau, tomando una cerveza entre elegantes casas medievales.

La plaza de Plumereau
La plaza de Plumereau

Desde Tours, y a la peor hora de calor, hemos partido en busca de la bella Amboise. Nosotros, en nuestra ignorancia, jamás habíamos oído hablar de este lugar pero tiene historia para dar y tomar. De hecho aquí está enterrado el gran Leonardo da Vinci, ahí es nada. La verdad es que es un lugar muy turístico, lleno de ingleses, holandeses y alemanes, pero la visita bien vale la pena. Quizás sea el pueblo que más nos ha gustado por su armonía entre las casas, el castillo y el río.

Con el castillo de Amboise al fondo
Con el castillo de Amboise al fondo

Cuando hemos llegado al camping, nos hemos encontrado con un grupo de gente vestida como personajes medievales, con música y una cata de vino. Hemos tenido que probarlo. Al final hemos comprado una botella de blanco que está delicioso. La gente disfrazada son los actores de un espectáculo que hacen los sábados en el imponente castillo. Nos han invitado a verlo pero no será posible porque partiremos por la mañana. Bueno, eso si la tormenta que se avecina no nos lo pone muy difícil. Al menos el ambiente se refrescará ya que el calor de bochorno que hay hace difícil dormir.

Vista de Amboise desde el camping
Vista de Amboise desde el camping

Etapa 5: Amboise-Beaugency (77 kms)

Al final, la tormenta que anunciaban no fue para tanto. Hubo muchos truenos, eso sí, pero no cayó mucha agua (por suerte). Además la lluvia ha refrescado algo el ambiente y el pedaleo matutino ha sido bastante llevadero. Hemos optado por la ruta junto al río, a pesar de que hemos tenido que compartir tramos con los coches, porque la ruta de las colinas da bastante rodeo y tiene muchos repechos. Hemos tenido que sacrificar, eso sí, algunos de los castillos recomendados, pero a cambio, hemos disfrutado de las múltiples bodegas y casas trogloditas que siguen abundando por la zona.

Construcciones en la roca
Construcciones en la roca

Hemos parado en Blois, una hermosa ciudad medieval que en su día fue la capital del reino. Allí hemos comprado fruta en un mercado que había en la plaza, pan en una de nuestras queridas boulangeries, y una cerveza para celebrarlo. Tras dar unos paseos por la ciudad hemos continuado la ruta.

Blois, a lo lejos
Blois, a lo lejos
Mayte y las bicis en el pórtico de una iglesia de Blois
Mayte y las bicis en el pórtico de una iglesia de Blois

El resto del camino ha transcurrido al lado del río y a veces resultaba un poco monótono. De vez en cuando nos hemos ido encontrando con alguna mansión, de las que abundan por aquí, con algún castillo y con otros edificios no tan pintorescos.

Pasando junto a un "castillo" no muy pintoresco
Pasando junto a un “castillo” no muy pintoresco

Finalmente, hemos llegado a Beaugency, un pueblo de unos ocho mil habitantes con mucho encanto. También tiene mucha historia y, como no, un castillo. Por aquí paso Juana de Arco, en su lucha contra los ingleses, y una estatua lo celebra.

Estatua de Juana de Arco en Beaugency
Estatua de Juana de Arco en Beaugency

También hay una hermosa abadía cisterciense, o lo que queda de ella. Y sobre todo tiene un casco histórico muy apetecible para pasear, a pesar de que la lluvia nos ha ido poniendo alguna que otra traba.

Lo que queda de la Abadía cisterciense
Lo que queda de la Abadía cisterciense
Un rincón de Beaugency
Un rincón de Beaugency
Atardecer desde el camping de Beaugency
Atardecer desde el camping de Beaugency

Desde el camping de Beaugency nos despedimos, mañana seguiremos informando, saludos.

Etapa 6: Beaugency-Sully sur Loire (83 kms)

Hemos salido de Beaugency tranquilamente, a eso de las once de la mañana. El día ha empezado muy bien para el pedaleo, ya que la temperatura ha bajado un poco y aunque está bastante despejado, el sol no achicharra. Durante la ruta nos hemos encontrado con un simpático matrimonio francés con bicicletas de carretera. Según nos han dicho, viven muy cerca y siempre que pueden, salen a entrenar. Nos han contado que ellos también viajan en bici y nos han dado envidia contándonos los viajes que han hecho (Jordania, Camboya, India…). También nos han dicho que este es el año que han visto a más gente haciendo la ruta del Loira y que, gracias a una queja del marido, el ayuntamiento acaba de arreglar el pavimento de este tramo de la ruta. Aquí se ve que tienen en cuenta a los ciudadanos.

Flores al comienzo del camino
Flores al comienzo del camino

Así de entretenidos hemos llegado a Orleans, entre granjas y viñedos. Hemos atravesado el Loira por un puente de Calatrava (ya de lejos se notaba su autoría). La entrada a la ciudad es un barrio de edificaciones bastante modernas ya que, las antiguas casas, fueron destruídas por los bombardeos de la guerra. Hemos llegado al centro histórico y la catedral nos ha dejado impresionados ya que, así como la de Tours está en una pequeña plaza, esta luce flamante al final de una larga avenida muy florida.

Puente de Calatrava en la entrada a Orleans
Puente de Calatrava en la entrada a Orleans
Catedral de Orleans desde la Avenida.
Catedral de Orleans desde la Avenida.

Dentro de la catedral hemos tenido la suerte de escuchar el órgano sonando. Hay un ciclo de conciertos y, por la tarde, tocaba un organista suizo. Puede que fuese él quien estaba probando el órgano y aprovechando para ensayar porque sonaba bastante bien.

Órgano de la catedral de Orleans
Órgano de la catedral de Orleans
En la catedral de Orleans
En la catedral de Orleans

Después de dar unas vueltas por la ciudad y aprovechar para comprar víveres, hemos salido por la margen izquierda del río para seguir nuestra ruta. Según íbamos avanzando se veía una tormenta avecinarse pero hemos decidido seguir hasta que nos lo permitiese. Menos mal que, justo cuando la teníamos encima, hemos encontrado una granja en la que cobijarnos porque si no hubiéramos sufrido una granizada bastante intensa en nuestras cabezas.

Tormenta desde la granja en la que nos cobijamos
Tormenta desde la granja en la que nos cobijamos

La tormenta no ha tardado en pasar y el resto del camino lo hemos hecho sin contratiempos. Así hemos llegado al camping de Sully sur Loire, a eso de las seis de la tarde. Hemos aprovechado para tomar una cerveza, que al final han sido unas cuantas más porque nos hemos juntado nosotros, Remi, nuestro compañero de viaje francés y un belga llamado Daniel. Nos hemos entendido como hemos podido entre el francés, el inglés, el italiano, el español y sobre todo, las ganas de entendernos. Ha sido divertido ver a un belga y un francés en una conversación de bar ya que, es bien conocida la especial simpatía que se tienen.
Al final no hemos salido del camping y no hemos podido conocer la ciudad. Bueno, hay que dejar algo para mañana ¿no?.

Etapa 7: Sully sur Loire-Cosne-Cours sur Loire (78 kms)

Después de las cervezas de anoche nos hemos levantado, como dicen aquí, con una barra en la cabeza. Hemos ido a Sully a desayunar unos bocadillos que nos han devuelto a la vida. ¿Sully or not Sully?, ésta ha sido nuestra frase desde la tertulia de ayer. Pues Sully bien merece una visita, no sólo por los bocadillos que hacen en una de sus estupendas boulangeries, si no por su elegante castillo. Quizás sin “la barra en la cabeza” lo hubiéramos apreciado aún más pero igualmente nos ha dejado boquiabiertos. Quizás sea el castillo más especial de los que llevamos vistos, sobre todo por el foso de agua que lo rodea, el cual le da un toque de elegancia.

Castillo de Sully or not Sully
Castillo de ¿Sully or not Sully?
En Sully
En Sully

Hemos salido de Sully bastante tarde, pasadas las doce. Nos hemos encontrado con tres españoles que están haciendo casi la misma ruta que nosotros pero ellos ya llevaban hoy casi 50 kms. Es lo que tiene liarse en tertulias de camping. Aún así el día nos ha cundido bastante para las espectativas que teníamos al salir de Sully.
En el camino hemos atravesado un bello pueblo llamado Gien. Es un lugar con muchísima historia, la más reciente bastante trágica ya que, durante la II Guerra Mundia,l fue prácticamente destruído en una dura batalla por defender su hermoso y valioso puente. Lo bueno es que lo han reconstruido con mucho respeto a su carácter original en el que predominan las construcciones de ladrillo frente a la piedra de la mayoría de los otros pueblos que hemos visto. Le hemos pedido a un hombre que pasaba por allí que nos hiciera una foto.

Con Gien al fondo
Con Gien al fondo
Nuestros amigos en Gien
Nuestros amigos en Gien

Era un americano que, según nos ha contado, está aquí trabajando un par de meses en dos de las centrales nucleares del Loira. Cuando nos cruzamos con estos monstruosos edificios ya no nos impactan demasiado puesto que ya son tres los que hemos dejado atrás.

¡Ya está bien de nucleares!
¡Ya está bien de nucleares!

Durante el resto del camino, hemos atravesado pequeños y pintorescos pueblecitos, frondosos bosques, una granja con alpacas de los Andes y un puente canal como los que ya habíamos visto en el canal del Midi. Según dicen, éste es el más grande de Europa. La verdad es que es realmente largo y, como los demás, muy espectacular. Es muy llamativo ver cruzar un barco por encima de una carretera o un río. Este puente canal está en un pueblo llamado Briare, en el que hemos aprovechado para comer y descansar.

Un castillo en un publecito del camino
Un castillo en un publecito del camino
Remi junto a una alpaca
Remi junto a una alpaca
Pont canal de Briare
Pont canal de Briare

Hemos continuado el camino junto a un pequeño canal. Al poco tiempo de partir se ha echado encima la lluvia y, esta vez sin lugar donde cobijarnos, nos ha empapado enteros. Al final nos hemos podido refugiar un poco en una caseta de información turística hasta que ha amainado. Ya nos daba un poco igual porque más no nos podíamos mojar.

Bajo la intensa lluvia del camino
Bajo la intensa lluvia del camino

Por suerte, el resto del camino nos ha respetado la lluvia justo hasta que hemos llegado al camping de Cosne-Cours sur Loire, donde justo al llegar se ha puesto a jarrear. Esperamos que esta noche no caiga demasiado y nos permita secar un poco la ropa que llevábamos puesta. Y no, hoy no habrá tertulia.

Etapa 8: Cosne-Cours sur Loire-Nevers (87 kms)

Hace una semana que salimos de Nantes. No hemos sumado exactamente los kilómetros que llevamos pero calculamos que son más de seiscientos, que no está mal. Y hoy ha sido el día de los pinchazos. Hemos pinchado la rueda los tres, en diferentes momentos del día. La verdad es que es una triste casualidad porque no hemos rodado por caminos muy difíciles. Esperamos que mañana todo vuelva a la normalidad.

Primeros kilómetros de la jornada junto al canal
Primeros kilómetros de la jornada junto al canal

A pocos kilómetros de la salida nos esperaba un bello pueblo llamado Sancerre. El único problema es que, para acceder a él, hay que subir unas cuantas cuestas importantes, que con la bici cargada se hacen aún más duras.

Primeras rampas antes de llegar a Sancerre
Primeras rampas antes de llegar a Sancerre

Subiendo las duras rampas de Sancerre junto a sus viñedos
Subiendo las duras rampas de Sancerre junto a sus viñedos

Menos mal que ha valido la pena la visita. Sancerre es famoso por se uno de los pocos pueblos del Loira situado en un promontorio pero, especialmente, por su vino blanco seco y sus quesos de cabra. Después de semejante subida no nos íbamos a ir con las manos vacías así que hemos ido a una bodega y hemos hecho una mini degustación de vinos, todos ellos exquisitos.

Degustando los vinos de Sancerre
Degustando los vinos de Sancerre

Nos hemos llevado unos cuantos puestos y una botella de vino blanco para la comida. También hemos comprado unos quesos de cabra, que venden en piezas muy pequeñas. Después de callejear por el bello pueblo y con el kit Sancerre puesto, nos hemos aventurado a la bajada por las rampas que tanto nos ha costado coronar, con mucho cuidado eso sí, que la degustación de vinos no pasa en balde.

Quesos y vino de Sancerre para comer
Quesos y vino de Sancerre para comer

El resto del día hemos seguido la ruta por zonas un poco monótonas, pero ya estaban los pinchazos para entretenernos. A diez kilómetros de nuestro destino, Nevers, hemos llegado a uno de los puente-canal del Canal lateral del Loira. Éste era más corto que el de Briare pero igual de impactante.

Puente canal antes de llegar a Nevers
Puente canal antes de llegar a Nevers

Justo aquí comienza, aunque para nosotros acabe, la ruta del Loira pero seguiremos el itinerario de la eurovelo 6. A partir de mañana nos espera la región de la Borgoña, también famosa por sus vinos. Esto es un sinvivir. Mañana nos tocará visitar el decathlon de Nevers para adquirir algún repuesto que hemos utilizado en la “entretenida” etapa de los pinchazos. Pero de momento nos toca descansar con el murmullo de las augas del Loira.

Etapa 9: Nevers-Bourbon-Lancy (99 kms)

Os escribimos desde el acogedor camping de Bourbon-Lancy junto a un pequeño lago, ya en plena Borgoña. Hace una tarde estupenda y estamos tomando una cerveza fresquita. Pero no todo ha sido tan fácil hoy.

Descansando junto al lago del camping
Descansando junto al lago del camping

Hemos salido de Angers antes de lo que habíamos previsto. En principio queríamos ir al decathlon para comprar algún repuesto y cámaras para después de los pinchazos. Al final hemos cambiado de planes porque el decathlon nos pillaba muy lejos. Hemos buscado un taller de reparación de bicis pero estaba cerrado. Así que hemos empezado la ruta antes de lo que pensábamos.

Nevers a primera hora de la mañana
Nevers a primera hora de la mañana

La primera parte de la ruta ha sido cómoda. Hemos seguido el canal lateral del Loira y hemos llegado a Decize bastante temprano esperando encontrar el taller de bicis que marca el mapa. Cuando estábamos en la puerta los vecinos nos han dicho que el propietario se jubiló el año pasado. Está claro que no hay forma de comprar repuestos. Bueno, mientras las bicis aguanten vamos bien.

Decize al otro lado del puente
Decize al otro lado del puente

Hemos dejado Decize, después de comprar algunos víveres, y hemos continuado por el canal de Nievers unos kilómetros para desviarnos después por carreteras secundarias. Nos hemos pasado el cruce un par de kilómetros y nos ha tocado volver (menos mal que sólo han sido dos). Aquí es donde ha comenzado la fiesta de las cuestas. Nos ha tocado atravesar una zona de campiña con continuas subidas y bajadas. El paisaje ha sido bastante agradable pero nos ha hecho sudar de lo lindo. Menos mal que mañana la etapa se presenta llana y así podremos descansar un poco las piernas.

Casa-molino en el camino
Casa-molino en el camino
Subiendo y bajando las cuestas de la campiña
Subiendo y bajando las cuestas de la campiña
Foto en la entrada de Bourbon-Lancy
Foto en la entrada de Bourbon-Lancy