Etapa 10: Bourbon-Lancy-Torcy (107 kms)

Como podéis comprobar, cada día nos cunden más los kilómetros. A este paso acabamos haciendo etapas de doscientos (bueno, tampoco nos pasemos).

Ingenuos, no saben lo que les espera aún.
Ingenuos, no saben lo que les espera aún.

Hemos dejado Bourbon-Lancy a eso de las diez de la mañana, tras darnos un señor desayuno en el estupendo camping. Desde aquí, hemos seguido una vía verde que nos ha llevado de nuevo directamente al canal del Loira. Ha sido un trayecto comodísimo, casi todo el rato por la sombra, y casi siempre en descenso. Una vez en el canal, el pedaleo ha sido muy cómodo.

Pedaleando por el canal
Pedaleando por el canal

Así, casi sin darnos cuenta y después de pasar rápidamente por un pueblecito llamado Digoin, hemos llegado a Paray le Monail, uno de los lugares de peregrinaje más importantes de Francia. Hasta aquí ya hemos hecho cincuenta kilómetros, pero la verdad es que se nos han pasado volando.

Puente canal de Digoin
Puente canal de Digoin

Hemos comido junto a la impresionante basílica románica de Paray y hemos descansado las piernas en un precioso cesped junto a ella.

Basílica de Paray le Monial
Basílica de Paray le Monial

En toda esta zona se encuentran algunos de los edificios románicos más emblemáticos, como esta Basílica, o la aún más famosa abadía de Cluny, que dista pocos kilómetros de aquí.

Señal que indica la dirección a Clunny
Señal que indica la dirección a Clunny

Después de comer y descansar, hemos seguido la ruta junto al canal. A unos diez kilómetros de Paray la ruta oficial se desvía por carreteras secundarias a través de las colinas de la campiña. Como ya tuvimos bastante sube y baja ayer y puesto que la carretera junto al canal está poco transitada, hemos optado por seguir esta última. No hemos sido los únicos que hemos optado por esta alternativa puesto que nos hemos cruzado con más cicloturistas. El paisaje es muy agradable, prácticamente todo el terreno son prados para el ganado y es que estamos en una de las zonas más emblemáticas del vacuno, el País Charolés, de donde procede esta raza.

Paisaje característico del País Charolés
Paisaje característico del País Charolés

Como hacía buena tarde y las piernas nos respondían hemos optado por seguir ruta, a pesar de saber que, después de un pueblo llamado Palangues, no habría ningún camping hasta Torcy. Pero un rato después de pasar aquel, ha empezado una fuerte tormenta. Menos mal que estábamos justo en les Mines y nos hemos podido refugiar en el toldo de la terraza de un bar. Cuando ha amainado, hemos seguido el camino pero enseguida se ha puesto ha llover otra vez y, esta vez sí, nos hemos calado. Así, hemos llegado a Torcy. Aquí no hemos encontrado ninguna señal de camping. Luego lo hemos entendido, lleva cerrado más de un año, pero los lugareños nos han invitado a quedarnos en él puesto que las instalaciones aún están en perfectas condiciones. Y vaya que sí, ahora tenemos un camping estupendo ¡todo para nosotros!.

El camping de Torcy, todo para nosotros
El camping de Torcy, todo para nosotros

Así que aquí estamos, en el camping de Torcy preparando una cena y ya con el sol acompañándonos después de la tormenta.

Etapa 11: Torcy-Verdun sur le doubs (87 kms)

Después de despertar en el solitario camping de Torcy, hemos pedaleado hasta reencontrar la ruta junto al canal. Después de avanzar diez kilómetros junto a éste, el camino oficial se desvía del mismo para avanzar por la campiña y evitar así la carretera principal. En el cruce nos hemos equivocado y cuando nos hemos querido dar cuenta ya llevábamos más de un kilómetro avanzando cuesta abajo. Como no nos apetecía nada volver y puesto que la carretera está poco transitada, hemos optado por continuar por esta y evitar así las colinas. Nuevamente no hemos sido los únicos en tomar esta opción puesto que nos hemos cruzado con varias bicis con alforjas.

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Paisaje de la Borgoña con los viñedos en las laderas

Hemos parado a desayunar en un pueblecito con una boulangerie estupenda. ¡Cómo vamos a echar de menos estos establecimientos!. Después, hemos vuelto a seguir el curso del canal hasta Chalon-sur-Saône. Al principio nos ha parecido una ciudad fea, un poco gris. Pero cuando hemos aterrizado en el centro nos ha dejado con la boca abierta. Esta semana es el festival de teatro y música en la calle y está todo invadido de grupos haciendo espectáculos y gente viéndolos. El ambiente es espectacular y es que debe ser un festival muy conocido. Nosotros, nuevamente en nuestra ignorancia, no habíamos escuchado hablar de él. Además, nos hemos enterado de que la fotografía nació aquí.

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Banda de músicos en las calles de Chalon
Paisaje de la Borgoña con los viñedos en las laderas
Entrada en la animada plaza del ayuntamiento de Chalon

Nos hemos ido de Chalon con mucha pena, porque realmente daban ganas de quedarse, pero el camino debe continuar.

Estatua al inventor de la fotografía
Estatua al inventor de la fotografía

Hoy estamos durmiendo en un pequeño pueblo llamado Verdún sur le Doubs en el que confluyen los cauces del río Doubs y del Saône. Junto al camping hay un pequeño circo. No es el primero ni el segundo que vemos, y es que se nota que, en Francia, el circo por suerte sigue siendo un espectáculo muy vivo todavía.

Cerrando la tarde con estas vistas
Cerrando la tarde con estas vistas

Etapa 12: Verdun sur le Doubs-St Jean de Losne (45 kms)

Hoy hemos hecho media etapa de pedaleo y otra medía de descanso y relax en Dijon. Teníamos ganas de conocer esta ciudad y, ya que pasábamos tan cerca, hemos aprovechado para hacer un paréntesis y descansar de las bicis por una tarde.

Dijon
Dijon

Sabíamos que a las 12:54 había un tren desde St Jean. Como no hemos madrugado demasiado, hemos tenido que pedalear un poco fuerte para asegurarnos de llegar, ya que el siguiente tren era a las 18:30h. Finalmente lo hemos conseguido, incluso aún nos ha sobrado media hora.

Pedaleando para coger el tren en St Jean
Pedaleando para coger el tren en St Jean

En la estación de St Jean nos hemos despedido de nuestro colega francés Remi. Él ha seguido en dirección a Viena y nosotros hemos hecho un alto en Dijon.

Despedida de Remi en la estación de St Jean
Despedida de Remi en la estación de St Jean

El tren de St Jean a Dijon dura media hora así que a las 13:30h ya estábamos pedaleando por las calles de esta ciudad. Hasta media tarde ha estado lloviendo o nublado pero, a partir de ahí, se ha quedado un día espectacular y hemos disfrutado mucho de los paseos por sus calles.

Una de las plazas de Dijon
Una de las plazas de Dijon

Hemos tomado un par de cañas y, curiosamente, nos han puesto tapas con las dos. Es cierto que la cerveza es un poco más cara que en España pero las tapas no han estado mal.

Cañas y tapa en Dijon
Cañas y tapa en Dijon

Dijon es muy conocida por su mostaza. Habíamos pensado en comprar un tarro pero, ante tal variedad, hemos quedado avasallados y hemos desistido. Quizás mañana nos atrevamos.

Mostaza de Dijon
Mostaza de Dijon
Más mostaza de Dijon
Más mostaza de Dijon

La verdad es que con una tarde de sol como la de hoy es un placer pasear por las calles de esta ciudad. Lástima que en cuanto llega la noche estas ciudades se quedan casi desérticas.

 

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Mayte saltando en las solitarias calles al anochecer

De todas formas, nuestro cuerpo pide más reposo que marcha nocturna así que aprovecharemos para dormir bien, ¡hoy que tenemos un colchón!.

Etapa 13: Dijon (St. Jean des Losnes)-Oselles: (67 kms)

Hoy, se puede decir que hemos completado la etapa anterior. Si ayer llegábamos a St. Jean para coger el tren de Dijon a las 12:54, hoy hemos llegado allí a las 13:00h. La mañana por Dijon ha sido, nuevamente, muy agradable. Ha salido un día soleado y nos ha dejado volver a pasear la ciudad tranquilamente. Como es el último domingo del mes, hay un mercado de antigüedades (brocante) junto al mercado central. En estos mercados venden de todo, desde la cabeza de una muñeca hasta cosas de origen inexplicable. En St Jean hemos empezado a pedalear junto al río para, enseguida, desviarnos por el canal del Rhone al Rhin.

Entrada al canal entre el Ródano y el Rhin
Entrada al canal entre el Ródano y el Rhin

Prácticamente toda la jornada de hoy ha transcurrido junto a este canal aunque en algunos tramos éste se mezcla con el propio río Doubs. Hemos dejado atrás la región de Borgoña, y el departamento de Côte d´Or, para entra en el Franco Condado (departamento de Jura).

Entrada en el Franco Condado
Entrada en el Franco Condado
Salimos del Borgoña
Salimos del Borgoña

Después de unos treinta kilómetros de pedaleo, hemos llegado a una ciudad con una entrada realmente bonita. Se llama Dole y, como hemos podido descubrir, es la ciudad natal de Pasteur, en cuya casa hay una placa que lo recuerda. A parte de esto, vale la pena dar un paseo por sus empinadas calles y entrar en su iglesia (o colegiata, no se muy bien qué es) para ver el órgano con unas tallas de madera realmente espectaculares.

A la entrada de Dole
A la entrada de Dole
Vista de la entrada a Dole
Vista de la entrada a Dole
Órgano de la iglesia de Dole
Órgano de la iglesia de Dole
Casa natal de Pasteur
Casa natal de Pasteur

Desde Dole, hemos seguido nuevamente el canal. Al pasar por un pueblecito llamado Rochefort, aparece, en la margen izquierda del canal, una pared de caliza que da al paisaje otro aspecto más interesante. A partir de aquí han empezado a aparecer, a ambos lados del río, pequeñas colinas cubiertas de bosque que hacen que el río empiece a aperecer más encajonado. Este paisaje nos recuerda un poco a los del Danubio y es que, suponemos, nos vamos acercando al macizo del Jura.

Cerca de Rochefort
Cerca de Rochefort

Como hemos salido tarde, una etapa de sesenta y pico kilómetros ya nos parecía suficiente así que la hemos acabado en un pueblo llamado Osselles. El camping está junto a una bonita playa fluvial en la que hay un chiringuito. Ahora, estamos preparando la cena después de un refrescante baño y ahumados por la barbacoa que están preparando los vecinos en la parrilla.

Playa de Osselles
Playa de Osselles

Etapa 14: Osselles-L´Isle sur le Doubs (98 kms)

Hoy, a pesar de la lluvia que nos ha acompañado después de pasar Besançon, hemos logrado hacer una etapa de casi cien kilómetros.

Empezando la etapa de hoy
Empezando la etapa de hoy

Muy cerca de Osselles, el pueblo en el que hemos dormido, hay unas cuevas bastante famosas. Nos hubiera gustado visitarlas pero cuando se hace un viaje en bici hay que economizar mucho las salidas de ruta. Así que hemos puesto rumbo a Besançon, una ciudad de la que apenos sabemos nada pero cuyo nombre ya nos resulta sugerente.

Camino de Besançon

El camino ha seguido junto al canal del Ródano al Rin. A mitad del mismo, entre Osselles y Bessançon, hay un curioso tunel por el que atraviesa el canal. Ya habíamos visto uno así en el canal del midi, pero esto tiene una particularidad. Por ambas entradas al mismo caen dos cascadas de agua que, cuando un barco se acerca, se cortan automáticamente gracias a un sensor. Por lo que hemos entendido de los paneles explcativos, debe ser una especie de performance de una artista. Además de esto, el interior debe estar recubierto de espejos y obras de arte, lo cual no aseguramos ya que no hemos llegado a entrar.

Al fondo, la cascada de entrada al tunel
Al fondo, la cascada de entrada al tunel

Así de distraídos hemos llegado a Besançon. La entrada es espectacular ya que, en lo alto de unos riscos, aparece imponente la enorme ciudadela. Esta ciudad se encuentra enclavada en un cañón formado por el río Doubs. Dada la envergadura de su ciudadela suponemos que sería un lugar importante para tener defenderlo así. La ciudad en sí no está mal, pero tampoco es de las que te dejan prendado. Eso sí, tiene fama de ser una de las ciudades más limpias y verdes de Europa, y su calidad de vida ha sido reconocida en múltiples ocasiones. Además es el lugar de nacimiento de Víctor Hugo.

Entrando en Besançon
Entrando en Besançon

Bueno, después de dar unos paseos por la ciudad (hemos de confesar que no nos hemos atrevido a subir a la ciudadela) hemos continuado la ruta. Hemos seguido el canal, que se mezcla con el Doubs y se encajona en un impresionante cañón cubierto de frondosos bosques. El paisaje es espectacular aunque la intensa lluvia que ha empezado a caer no nos ha dejado disfrutarlo del todo. Eso sí, las neblinas que se han formado en los bosques de las laderas del cañón le han dado un toque aún más especial.

El cañón del Doubs con la niebla en las laderas
El cañón del Doubs con la niebla en las laderas

Hemos rodado unos sesenta kilómetros hasta el pueblo en el que estamos pasando la noche, L´Isle sur le Doubs. Como podéis imaginar, seguimos al borde del río, aunque por esta parte el encajonado cañón ha dado paso a un valle mucho más abierto. La lluvia sigue cayendo con una constancia pasmosa. Esperamos que para mañana se haya cansado un poco y nos deje pedalear con la ropa seca.

Etapa 15: L´Isle sur le Doubs-Mulhouse (83 kms)

Esta noche no ha parado de llover. Por la mañana ha seguido igual, así que hemos estado esperando un buen rato para ver si amainaba. Como veíamos que iba para largo, no nos ha quedado más remedio que aceptarlo y salir con la lluvia. No es muy agradable empezar el día mojándote pero también es verdad que después de unos kilómetros uno se acostumbra.

Barca de mantenimiento y limpieza del canal a la salida de L´Ille
Barca de mantenimiento y limpieza del canal a la salida de L´Ille

Hemos seguido, nuevamente, el canal del Ródano al Rin. Poco a poco vamos subiendo altitud puesto que las esclusas van en sentido ascendente. Además, unos diez kilómetros antes de llegar a Montbéliard, hemos tenido que subir unos buenos repechos que luego hemos disfrutado bajando, eso sí. Muy cerca de esta zona, en las montañas del Jura, se elabora uno de nuestros quesos preferidos: El Comté. Qué lástima que no hayamos pasado por ninguna quesería para degustarlo in situ. Bueno, nos conformamos con el que vamos comprando en los supermercados.

comté
Queso comté, de la región del Franco Condado

Hemos llegado a Montbéliard a media mañana. Es una ciudad pequeña, sin nada especial salvo un castillo junto al canal. De todas formas, nos encanta llegar a estas pequeños lugares y ver la vida cotidiana de su gente.

Castillo de Montbéliard
Castillo de Montbéliard

Tras hacer un descanso en Montbéliard, hemos seguido el curso del canal. Hemos parado a comer en una pequeña caseta de Valdieu-Lutran.

Comiendo en la caseta de Valdieu
Comiendo en la caseta de Valdieu

A partir de ahora entramos en Alsacia. Y justo aquí suponemos que está la divisoria de aguas entre la cuenca del Ródano y del Rin puesto que las esclusas han cambiado de orientación y ahora empiezan a descender. De hecho, en este pueblo, habrá como unas quince esclusas seguidas, ¡menos mal que no vamos en barco!.

Bajando hacia la cuenca del Rin
Bajando hacia la cuenca del Rin

Otro de los cambios que vamos observando es el nombre de los pueblos. Desde luego franceses franceses no parecen, y es que esta zona alsaciana ha pertenecido unas veces  a Alemania y otras a Francia. De hecho, culturalmente, quizás se parezca más a la Alemania de Baviera que a la Francia que venimos conociendo.

Nombres de los pueblos de la zona
Nombres de los pueblos de la zona
Los nombres de los pueblos no parecen franceses
Los nombres de los pueblos no parecen franceses

Por suerte, el día ha ido poco a poco mejorando y después de comer ya, prácticamente,  no ha llovido. Ahora estamos en Mulhouse, una bonita ciudad con un cierto toque germano. Según hemos leído, la planicie alsaciana es, junto con Perpignan, el sitio de Francia con menor pluviosidad. Esperemos que haga honor a las estadísticas y siga así mañana, aunque las previsiones apuntan lo contrario. Bueno, al menos hemos podido secar la ropa y la tienda.

Casas en la Plaza de la Reunión
En la Plaza de la Reunión de Mulhouse
En la Plaza de la Reunión de Mulhouse
Estatua en las calles de Mulhouse
Estatua en las calles de Mulhouse

 

Etapa 16: Mulhouse-Colmar: (79 kms)

Poco a poco nos vamos acercando a nuestro destino: Estrasburgo. Nos queda una etapa, si todo transcurre según lo esperado, para alcanzar la meta. Han sido dos semanas intensas pero se nos han pasado volando. Hoy estamos disfrutando de la belleza de Colmar y de los exquisitos vinos alsacianos.

Llegada a Colmar
Llegada a Colmar

Pero para llegar aquí hemos tenido que pedalear unos cuantos kilómetros desde Mulhouse. Hemos dejado el camping a eso de las diez. Para llegar a Colmar hemos tenido que seguir el mismo canal que hemos traído desde hace días, que une el Ródano  y el Rin, hasta alcanzar el Gran Canal de Alsacia, que transcurre paralelo al Rin.

Abandonando definitivamente el canal del Ródano al Rin
Abandonando definitivamente el canal del Ródano al Rin

A partir de ahí hemos avanzado en dirección norte paralelos a ambos cauces. El Rin separa las fronteras francesa y alemana. De hecho, hemos pedaleado a unos pocos cientos de metros de la frontera alemana. A veces se vería claramente el territorio germano ya que la parte francesa es toda la llanura alsaciana mientras que en la parte alemana se ven algunas colinas elevadas. La llanura alsaciana corresponde al hundimiento de las placas tectónicas en compesación a las elevaciones próximas del Jura y los Vosgos. Es lo que se conoce como un graben o fosa tectónica y es el lugar que aprovecha el Rin para avanzar en dirección a la Selva Negra.

La llanura alsaciana y las colinas alemanas al fondo
La llanura alsaciana y las colinas alemanas al fondo

Así, todo  el camino lo hemos hecho en llano, sin ninguna cuesta que subir. La única dificultad ha sido la lluvia, que ha vuelto a aparecer con intensidad, y alguna carretera con un poco de tráfico que hemos tenido que seguir cerca de Colmar.

Pedaleando por alguna carretera de Alsacia
Pedaleando por alguna carretera de Alsacia

Por lo demás hemos disfrutado de la etapa. Hemos cruzado una ciudadela fortificada encargada por el marqués de Vauban en Neuf Brisach y que, junto a otras, forma parte del patrimonio mundial de la Unesco. Esta ciudadela responde a la necesidad de controlar un paso fronterizo siempre conflictivo por su proximidad a Alemania. De hecho Friburgo está a tan sólo treinta kilómetros de aquí. La ciudadela de Neuf Brisach tiene forma hexagonal y es el prototipo de otras muchas que se han hecho después.

Entrada a Neuf Brisach
Entrada a Neuf Brisach
Neuf Brisach desde el aire
Neuf Brisach desde el aire

A partir de aquí nos ha caído una intensa lluvia hasta que hemos llegado al precioso bosque de Neuland por el que hemos entrando tranquilamente a Colmar.

Entrando a Colmar por el bosque de Neland
Entrando a Colmar por el bosque de Neuland

Colmar es una ciudad realmente pintoresca. De hecho, en su centro histórico mantiene un núcleo armonioso de construcciones tradicionales alsacianas.

 Por las calles de Colmar
Por las calles de Colmar

Por todos los pueblos que hemos recorrido hasta aquí hemos ido viendo este tipo de construcciones pero  en ninguno tantas y tan bien conjuntadas.

Conjunto de casas en el centro de Colmar (barrio de la pequeña Venecia)
Conjunto de casas en el centro de Colmar (barrio de la pequeña Venecia)

Hemos dado unos buenos paseos por la ciudad y hemos acabado de la mejor forma posible, degustando los deliciosos vinos de la región en un bar-degustación que la “denominación de origen” de Alsacia ha puesto en un bello edificio del centro histórico. Alsacia es reconocida por sus vinos blancos y su crémant (una especie de cava). Hemos degustado varios, pero el que más nos ha gustado ha sido el de la variedad Riesling. También hemos probado el crémant y no nos ha defraudado en absoluto. Para acompañar, hemos probado el queso más famoso de la región, el munster. Es un queso muy cremoso de buen sabor pero de olor terrible. De hecho, más vale que lo acabemos pronto o habrá que cambiar de alforjas.

Degustando los vinos de Alsacia
Brindando por el cumpleaños de la abuela Domitila

Mañana haremos la etapa entre Colmar y Estrasburgo. Para llegar a éste tendremos que pasar por la carretera del vino, una ruta que atraviesa el corazón de la zona vinícola de Alsacia. Quizás tengamos que hacer algún que otro avituallamiento. A ver si conseguimos llegar serenos.

Etapa 17: Colmar-Estrasburgo (98 kms). Meta

Estamos en Estrasburgo, que era nuestro objetivo inicial, así que podemos decir que hemos alcanzado la meta de este viaje.

Entrando a Estrasburgo
Entrando a Estrasburgo

En total han sido 1385 km de pedaleo en diecisiete etapas. Comparado con los que hacen los ciclistas del Tour de Francia no es mucho, pero nos ha dado para conocer de cerca unas cuantas regiones de Francia, sus paisajes, sus vinos, su comida…

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Mapa de fondo tomada de http://www.enbici.eu

Ayer disfrutamos de Colmar y hoy hemos partido de ella con una mañana soleada como hacía días que no teníamos. Nos hemos dirigido hacia el oeste, en dirección a los Vosgos, para buscar la conocida ruta de los vinos de Alsacia. Todas las laderas de la montaña que acaban en la llanura alsaciana, están cubiertas de viñedos. Es impresionante la densidad de plantaciones que hay por kilómetro cuadrado.

Paisaje del viñedo de Alsacia
Paisaje del viñedo de Alsacia

La ruta es de postal. Por un lado, las laderas de los Vosgos están salpicadas de antiguas fortificaciones que tenían por objeto controlar toda la planicie de Alsacia. Por otro, el propio terreno de viñas forma un vistoso mosaico. Y para rematar, los pueblos que vamos encontrando albergan en su interior conjuntos urbanos muy pintorescos creados por las coloridas casas de estilo alsaciano.

Típicas casas de la zona
Típicas casas de la zona

La ruta prometía pero teníamos un problema: los coches. Esta carretera tiene mucho tráfico, ya que mucha gente viene de vacaciones por aquí.

Rodando junto a los coches
Rodando junto a los coches

Para evitar la carretera, hemos intentado buscar una alternativa más hacia el interior y claro, nos ha tocado subir una cuesta que nos ha dejado tocados para todo el día. Lo bueno es que después de subir hemos podido disfrutar de unas vistas espectaculares. En lo más alto de este promontorio, nos hemos encontrado una necrópolis de la II Guerra Mundial, y un monumento de homenaje a los soldados americanos muertos en territorio alsaciano.

Vistas de la llanura alsaciana desde lo alto
Vistas de la llanura alsaciana desde lo alto

No sabemos por cuantas bodegas hemos podido pasar hoy pero en verdad que han sido cientos. En cada pueblo no hay otra cosa que bodegas. De todas formas no hemos parado a hacer ninguna degustación porque igual nos acababa de dar la pájara. Además ya pudimos probar ayer algunos de estos vinos.

Una de los cientos de bodegas del camino
Una de los cientos de bodegas del camino

La ruta del vino nos ha gustado mucho pero ha sido un constante sube y baja de pequeñas colinas que nos hacía parecer que no avanzábamos. Cuando hemos llegado a un pueblo llamado Barr, hemos optado por salir de las colinas, abandonar definitivamente esta ruta y pedalear hacia el este en busca de la planicie de la cuenca del Rin para poder pedalear tranquilamente los últimos kilómetros. Así, no sin bastante esfuerzo, hemos conseguido llegar a Estrasburgo.

¡Hemos llegado a Estrasburgo!
¡Hemos llegado a Estrasburgo!

La primera impresión ha sido estupenda. Es una gran ciudad pero con el espíritu de los pequeños pueblos alsacianos. Mañana tenemos todo el día para conocerla un poco más a fondo y, sobre todo, para poder estirar las piernas y dejarlas descansar del pedaleo.

Recién llegados a la Meta
Recién llegados a la Meta

Así que, una vez más el viaje se termina (sólo por el momento). Esperamos que podamos volver a contaros nuevas experiencias sobre las dos ruedas.

Esperamos seguir llenando este blog de nuevas aventuras
Hasta la próxima, gracias por acompañarnos