Etapa 5: Valence-Port St. Esprit (102kms)

Hoy hemos hecho una etapa generosa ayudados por un intenso viento a favor. En algunos tramos hemos rodado a 30kms por hora sin demasiado esfuerzo y eso para nosotros es rodar a «toda pastilla». El sol ha lucido casi todo el día pero la temperatura, sin ser mala, ha sido un poco fresca por el viento del norte.

Descansando en el camino
Descansando en el camino

El tramo de hoy nos ha gustado especialmente. Quizás haya ayudado el verlo con sol y no con lluvia, como estos días de atrás, pero no podemos quitarle méritos. Hemos pasado por varios pueblos medievales muy pintorescos como Cruas, Rochemaure o Viviers. También hemos pasado junto a Montélimar donde, como nos ha recordado nuestro amigo Michel de Lyon, es famoso el nougat, un dulce parecido a nuestro turrón de almendras o el guirlache. No hemos tenido ocasión de probarlo.

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Pedaleando frente a Rochemaure

Gran parte del camino hemos circulado por carreteras secundarias apenas transitadas y camino agrícolas. Toda esta zona está dedicada al cultivo de diversas frutas: manzanas, albaricoques, melocotones, cerezas… lástima que no sea época de ninguna de ellas. Al menos hemos disfrutado viendo muchos de estos árboles en flor. Nos gustan especialmente estas etapas que alternan caminos agrícolas con carreteras secundarias que cruzan pequeños pueblos. Son más entretenidas que los carriles bici rectos junto a canales y ríos aunque estos últimos también tienen tramos deliciosos.

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Camino junto a frutales

En una de las paradas del camino hemos conocido a dos hombres de raíz española. Uno de ellos descendiente de abuelos catalanes emigrados después de la Guerra Civil y el otro emigrante murciano de los años 60. El primero se metía con el segundo por su mal francés. Han sido muy divertidos y simpáticos. La verdad es que casi todos los días nos vamos encontrando con personas que se paran a hablarnos y preguntarnos cosas, algo que no nos había ocurrido en otros viajes por Francia.

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Paisaje cerca de Viviers

Hemos parado a comer en Viviers, un precioso pueblo medieval, después de más de 60 kms de pedaleo. Eran casi las 15:00h y a esas horas en Francia está todo cerrado. Menos mal que hemos encontrado una pastelería abierta porque traíamos un hambre considerable y no llevábamos nada para comer. De Viviers hemos continuado por la margen derecha pero unos ciclistas que pasaban nos han advertido que había partes del camino inundadas así que hemos cruzado un puente y hemos continuado por una ruta alternativa en la margen derecha.

Cruzando el puente a la margen izquierda
Cruzando el puente a la margen izquierda

Con el viento a favor hemos llegado rápidamente a Pont St. Sprit. Como después de este pueblo no parece que haya muchos lugares interesantes para parar y como ya llevábamos cien kilómetros pedaleados, hemos decidido hacer el final de etapa aquí. Este pueblo tiene mucho encanto. La entrada se hace por un puente medieval de considerable longitud que en su día debió ser una proeza constructiva. De hecho, dicen que el nombre del pueblo proviene de este puente que consideraban inspirado por la divinidad.

Puente de Pont St. Esprit
Puente de Pont St. Esprit

Hemos dado un pequeño y agradable paseo por sus calles. También hemos descubierto alguna información un tanto inquietante sobre el mismo. Por lo visto, en el año 1951, hubo un brote de psicosis colectivo en el pueblo. Muchos vecinos presentaron episodios de visiones y alucinaciones de consecuencias funestas para varios de ellos. Se investigó el caso y se culpó al pan de una panadería que podría haber contenido ácido lisérgico derivado de un hongo (L.S.D). Esa fue la explicación oficial durante bastante tiempo, pero en los últimos años cada vez hay más voces que atribuyen lo ocurrido a uno de los experimentos de la C.I.A durante la Guerra Fría. Por lo visto la C.I.A no lo ha desmentido así que algó habrá….

Calle de Pont St. Esprit
Calle de St. Esprit

Por el camino hemos tenido también alguna sorpresa más. Cuando vinimos en el TGV nos pusieron un documental de Werner Herzog titulado «La cueva de los sueños olvidados». Es un fascinate reportaje sobre una cueva, descubierta en 1994, que contiene las pinturas rupestres más antiguas halladas hasta el momento y de una perfección técnica asombrosa. El documental acaba hablando de una central nuclear cercana a esta caverna en la que aprovechan el agua caliente sobrante de la misma para crear un microclima artificial en el que crían cocodrilos, caimanes y tortugas. En el documental se hace una reflexión comparando las pinturas de la cueva con estos animales monstruosos… Uno de nuestros compañeros en el tren, un ingeniero costarricense que está en Francia por trabajo, se quedó fascinado con la historia de los cocodrilos y se prometió ir a verlos. Pues mira por dónde, hemos pasado junto a este lugar y estamos muy cerca de la gruta en la que se encuentran las maravillosas pinturas. Se conoce como La Caverne du Pont d´Arc o cueva de Chauvet en honor a uno de sus descubridores. Actualmente es Patrimonio de la Humanidad y no se puede visitar por su delicada conservación. Casualidades de los viajes?

Cartel indicativo de la "granja de cocodrilos"
Cartel indicativo de la «granja de cocodrilos»

Bueno, mañana emprenderemos camino hacía Avignon, cruzando estos hermosos paisajes de l´Ardèche con aires provenzales y en busca de nuevas historias.

Etapa 6: Pont St. Esprit-Tarascon (84kms)

Estamos cada vez más cerca del Mediterráneo y eso significa que estamos aproximándonos al final del viaje. El paisaje va cambiando, los bosques de robles y hayas han dado paso a las encinas y el romero y otras aromáticas aparecen esparcidas por todo en plena floración. Nos encanta esta sensación de acercarnos a la ribera del Mediterráneo e ir notando su presencia poco a poco.

Paisaje del camino a Avignon
Paisaje del camino a Avignon

Hoy nos ha tocado pedalear por algunas carreteras con más tráfico del que nos gustaría pero en este tramo aún no está desarrollada la vía para bicicletas. Los españoles tenemos, en general, la idea de que los conductores franceses son mucho más respetuosos. Claro que hay gente muy educada por aquí pero, en general, en la carretera la mayoría de los conductores no respetan la distancia de seguridad, nos adelantan a velocidades poco recomendables y lo peor de todo, nos adelantan cuando vienen coches de frente en carreteras en las que apenas caben ambos. Curiosamente ha habido varias veces que hemos notado mucha suavidad en el adelantamiento; unas cuantas de ellas eran vehículos de matrícula alemana… De todas formas estas carreteras nos han llevado a cruzar hermosos pueblos provenzales como Caderousse o Roquemaure, lo que ha compensado con creces las otras molestias.

Cruzando uno de los pueblos del camino
Cruzando uno de los pueblos del camino

Hacia la una del mediodía hemos empezado a ver acercarse la hermosa estampa de la ciudad de los papas, Avignon. No nos ha defraudado en absoluto, a pesar de que teníamos bastantes expectativas sobre ella.

Entrando en Avignon
Entrando en Avignon

Es un conjunto monumental realmente bello y bien conservado, con muchos rincones por los que dejarse perder e imponentes lugares como el Palacio de los papas. Hemos aprovechado para comer en una terraza de una agradable plazoleta, descansar un poco las piernas y prepararnos para la segunda parte de la etapa.

El Palacio de los Papas
El Palacio de los Papas

Nada más abandonar Avignon nos ha tocado subir una buena cuesta; no hay nada mejor para asentar la comida… En este tramo hemos circulado con una dirección noroeste-sureste por lo que el viento del norte, que aquí llaman con el bello nombre de Mistral, nos ha dado de lado en algunos momentos, impidiéndonos rodar tan rápido como antes. Si alguien tiene interés de hacer esta ruta le recomendamos hacerla de norte a sur ya que la mayor parte del años el viento dominante es el Mistral.

Vista de Tarascon
Vista de Tarascon

Finalmente hemos llegado a Tarascon, un bello pueblo con un fuerte carácter provenzal, situado enfrente de otro no menos hermoso llamado Beaucaire y separados ambos por nuestro querido Ródano.

El Ródano
El Ródano

Quizás hoy sea la última etapa que rodamos junto a él ya que mañana nos desviaremos por un canal que sale del río hacía Sète. Nos da mucha pena dejarlo a un lado y nos hubiera gustado seguir junto a él hasta su desembocadura en Port St.Louis du Rhone, pero no nos daría tiempo a volver ya que en este lugar no hay estación de trenes. Tampoco podremos ver Arles ni el parque natural de la Camarga, pero con una semana de presupuesto y habiendo salido de Suiza hace tan sólo seis días no podemos pedir más.

Saludos desde Avignon
Saludos desde Avignon

Mañana haremos nuestra última etapa para encontrarnos con el Mediterráneo. No será en la desembocadura del Ródano si no en Port Camargue, pero de alguna forma cerraremos nuestro viaje simbólico hasta el mar.

Etapa 7: Tarascon-Arles (25kms)

Hoy hemos completado nuestro viaje por el Ródano. Es cierto que no como nos hubiera gustado, llegando hasta la desembocadura, pero si hasta donde nos ha permitido nuestro tiempo. Sea como sea, el final de etapa ha sido inmejorable.

Hemos terminado la ruta en Arles, una hermosísima ciudad que teníamos muchas ganas de conocer.

Llegando a Arles
Llegando a Arles

Justo ahora están en las fiestas de Pascua así que hemos entrado en ella con mucha gente y música por todas partes. Aunque, quizás la música y la fiesta eran por nuestra llegada…

Ambiente de fiesta en Arles
Ambiente de fiesta en Arles

Arles es una de las ciudades emblemáticas de la Provenza, con un patrimonio cultural riquísimo y además, es famosa por ser el marco de algunas de las obras más importantes de Van Gogh y otros impresionistas.

Espacio Van Gogh
Espacio Van Gogh
Uno de los cuadros de Van Gogh
Uno de los cuadros de Van Gogh

Hemos disfrutado mucho del corto trayecto que separa Tarascon de Arles a pesar de haber tenido que venir por una carretera con cierto tráfico. El día ha salido soleado y la primavera está en su plenitud aquí en la Provenza. La entrada en Arles ha sido deliciosa. Había mucha gente por todas partes y música, mucha música de pequeñas bandas y charangas. El ambiente es muy similar al de cualquier fiesta de pueblo español. De hecho, mucho del repertorio de estas bandas son pasodobles.

Otra de las charangas en la Plaza de la República
Otra de las charangas en la Plaza de la República

Arles es una de las ciudades taurinas más importantes de Francia y cuenta con uno de los cosos más admirables, un anfiteatro romano (Las Arenas de Arles) muy bien conservado y reconstruido. Precisamente hoy no hemos podido visitarlo porque había una corrida de toros.

Con el anfiteatro romano de Arles al fondo
Con el anfiteatro romano de Arles al fondo

Todos los bares han sacado barras a la calle y todos los restaurantes ofrecen paellas que cocinan en las terrazas. Hemos probado una de ellas y la verdad es que estaba deliciosa. En esta zona de Francia, la Camarga, hay muy buen arroz y tiene mucha tradición en su gastronomía. Una de las diferencias con las fiestas españolas es que los precios no son tan populares. Las cañas en vaso de plástico, como debe ser en fiestas, no bajan de los 3€.

Paella en una de las terrazas
Paella en una de las terrazas

Hemos dado unos cuantos paseos por la ciudad a pesar de que en algunas calles había mucha gente y costaba pasar con las bicicletas. Hemos visto el café del famoso cuadro de Van Gogh y algún otro rincón de la ciudad que éste pintó. La visita nos ha sabido a poco y nos prometemos volver a la Provenza con más tiempo para degustarla como se merece. De momento nos quedaremos con un estupendo sabor de boca.

Despedida frente al Cafe de la Nuit
Despedida frente al Café la Nuit

El viaje termina aquí. Ahora nos espera una odisea de trenes y autobuses para volver a Soria. Os esperamos en nuestra próxima ruta. Muchas gracias por seguirnos a través del blog, esperamos que sigáis haciéndolo.

Selección de Fotografías Vía Rhona

 

Etapa 1: Tarragona-L´Ampolla de Mar (80 kms)

Empezamos el 2015 con ganas de pedalear… Hemos decidido aprovechar los primeros días de este nuevo año para salir con nuestras bicis por las Costas de Levante para darnos un atracón de sol y buena temperatura. Nos encanta disfrutar de estos parajes en esta época en la que se muestran deshabitados y desnudos.

Nuevo Año, nuevas rutas
Nuevo Año, nuevas rutas

Hemos partido de la vieja Tarragona, aunque debido a los pocos días con los que contamos no hemos podido visitarla. Nos la apuntamos en la libreta de «deberes viajeros».

Desde Tarragona hemos pedaleado por un carril bici junto a la carretera nacional hasta Vilaseca. Desde allí nos hemos dirigido hacia la costa para continuar siguiendo la red de paseos marítimos que se unen en un continuo junto a la línea de mar.

Circulando por los carriles bici de la costa
Circulando por los carriles bici de la costa

La salida de Tarragona no es, ciertamente, muy agradable ya que está rodeada de enormes complejos de industria química pesada. También hemos pasado junto a las retorcidas formas de las atracciones de Port Aventura que se confunden con las torres de las fábricas de los alrededores.

Salida de Tarragona
Salida de Tarragona

A partir de La Pineda el camino ha sido muy agradable ya que, como decíamos, hemos pedaleado junto al borde del mar a través de un carril bici bien asfaltado. El día ha acompañada totalmente. Ha lucido un espectacular sol invernal que ha puesto el termómetro en 19-20º. El único reproche que podemos hacerle es el viento del sur leve y moderado que ha soplado en diversos tramos del camino y que nos ha hecho tener que pedalear un poco más lentamente.

Con el viento de cara por la nacional
Con el viento de cara por la nacional

Hemos atravesado diversos pueblos muy turísticos (Salou, Cambrils, Miami Playa,  L´Ametlla de mar…), aunque ahora parecen lugares deshabitados. Resulta chocante que, a pesar de la cantidad de viviendas, comercios, bares y restaurantes que hemos atravesado, nos haya costado encontrar un bar abierto para tomar un café. Finalmente hemos entrado en L´Hospitalet de L´Infant para almorzar un poco en una terraza de una «granja» (las típicas y acogedoras cafeterías-pastelerías de las tierras catalanas). Desde aquí hemos seguido pedaleando junto a la costa hasta llegar a un hermoso paraje protegido, la playa del Torn, que es además un lugar naturista.

La playa del Torn
La playa del Torn

Resulta un tanto desolador que, junto a este hermoso lugar, se encuentren una central térmica y una nuclear y nos hace pensar que, quizás este espacio se haya conservado virgen precisamente por eso…Para salir de la playa del Torn hemos tenido que pasar por debajo de la vía del tren y después subir un puertecito con unos generosos repechos que nos han hecho sudar. El premio han sido las espectaculares vistas de la subida.

Subiendo el puerto
Subiendo el puerto
Subida tras la playa del Torn
Subida tras la playa del Torn

Hemos bajado el puerto y vuelto a la carretera nacional durante unos cuantos kilómetros. Después hemos vuelto junto a la costa para seguir pedaleando por los carriles bici de los paseos marítimos de varias poblaciones. Hemos parado a comer en la hermosa cala de Sant Jordi de Alfama, que pertenece a L´Ametlla de Mar. Teníamos toda la playa para nosotros solos, el mar de banda sonora y el sol arropándonos, ¿qué más se puede pedir?.

Cala de Sant Jordi d´Alfama

Después de comer nos ha costado recuperar el ritmo de pedaleo. Además, el último tramo ha sido un continuo de pequeñas subidas y bajadas que se amoldan a lo caprichosas formas de un terreno surcado de rieras y ramblas. Finalmente, y ya con el sol ocultándose, hemos llegado a L´Ampolla de Mar, puerta de entrada al Delta del Ebro. Hemos buscado alojamiento para darnos un merecido descanso tras una etapa que nos ha costado un poco más de lo que pensábamos.

Atardecer en L´Ampolla
Atardecer en L´Ampolla

Esperamos que mañana, con las fuerzas recobradas, nos cunda un poco más.

Etapa 2: L´Ampolla de mar – Peñíscola (80 kms)

Hemos salido de L´Ampolla (la botella en catalán) cerca de las diez de la mañana. Siguiendo el camino que bordea la costa, enseguida hemos entrado en las tierras del Delta del Ebro. Han empezado a aparecer los primeros arrozales inundados y cada vez más y más aves. La luz invernal toma aquí unos matices muy especiales. Quizás sea el estar rodeado de agua por todas partes, el caso es que hemos disfrutado mucho de estos paisajes.

Circulando por el Delta del Ebro
Circulando por el Delta del Ebro
Construcción típica del Delta del Ebro
Construcción típica del Delta del Ebro

La primera parte de la etapa ha transcurrido atravesando las tierras del Delta hasta Sant Carles de la Rápita. Hemos pasado por Deltebre y hemos cruzado el río Ebro, ya en su último suspiro, a través de un puente de aspecto moderno en el cual se muestran fotografías de los antiguos pasos de barca, que es como antes unían ambas márgenes del río.

Puente que cruza el Ebro en Deltebre
Puente que cruza el Ebro en Deltebre

En Sant Carles hemos parado para descansar un poco y a partir de aquí hemos seguido por la carretera N-340. No nos gusta demasiado circular junto a los coches, pero hay que decir que la carretera tiene buen arcen y, en esta época, el tráfico es poco intenso. En Les Cases D´Alcanar hemos dejado la carretera para tomar la línea de costa y circular por los caminos y carriles bici que hay junto a ella. Nos hemos acordado del arroz que comimos aquí al pasar justo por la puerta del restaurante. Lástima que era un poco pronto y hoy no podíamos demorarnos mucho que si no…

Siguiendo paralelos a la costa, hemos atravesado Vinarós, Benicarló, y unos cuantos paisajes de pequeños acantilados realmente bonitos. En el mar, a lo lejos, hemos visto la figura de la tristemente famosa plataforma Castor, que por los visto ha provocado unos cuantos seismos por esta zona y que nos va a costar unos cuantos euros a todos…

Paisaje entre Vinarós y Benicarlo
Paisaje entre Vinarós y Benicarlo
Estampa mediterránea
Estampa mediterránea
Disfrutando de las vistas
Disfrutando de las vistas

Así hemos ido llegando a Peñíscola. La vista de su silueta en la acercándose desde la lejanía ha sido un lujoso final de etapa.

Peñíscola a lo lejos
Peñíscola a lo lejos
Nuestros amigos con Peñíscola al fondo
Nuestros amigos con Peñíscola al fondo

Etapa 3: Peñíscola – Castellón (78 kms)

Hoy hemos sido un poco más diligentes en el desayuno y hemos conseguido salir a las nueve de la mañana. Tras dejar Peníscola a nuestras espaldas, nos hemos dirigido hacia la Sierra de Irta a través de un camino de piedra.

Alejándonos de Peñíscola
Alejándonos de Peñíscola

La Sierra de Irta está declarada parque natural, es un ejemplo de bosque costero mediterráneo y cuenta con varias especies endémicas. Ha salido un día precioso y atravesar estos parajes ha sido un auténtico placer. Poder disfrutar de un día así en pleno enero no tiene precio para dos sorianos. No nos hemos atrevido a bañarnos pero las preciosas calas que hemos ido pasando nos han puesto difícil resistirnos. Este lugar seguro que se merece dedicarle una próxima visita.

Costa de la Sierra de Irta
Costa de la Sierra de Irta
Una cala del parque natural
Una de las calas del parque natural

Hemos salido del parque natural llegando a la localidad de Alcossebre y la realidad de la costa levantina se ha vuelto a mostrar en toda su crudeza. Por un momento se nos había olvidado que la especie más abundante en estas tierras no es el palmito si no el bloque de apartamentos.

Desde Alcossebre hemos avanzado más o menos junto a la costa a través de caminos agrícolas y los campos de naranjos y mandarinos han empezado a aparecer. No nos ha quedado más remedio que probar el género. También hemos visto muchas plantaciones de alcachofas pero nos hemos resistido a probarlas.

Probando las mandarinas

 

Así, entre naranjos y mandarinos, hemos llegado a Oropesa de Mar, previo paso por Marina D´or. Obviamente, en esta época del año está prácticamente abandonado aunque, al contrario que en otros complejos residenciales por los que hemos pasado, en este se ve cierto mantenimiento de los jardines y las infraestructuras.  De todas formas las sensación de decorado artificial no puede ser mayor ahora que está deshabitado.

Poco a poco y con la silueta de las enormes grúas de su puerto al fondo, nos hemos ido acercando a Castellón. Eso sí, como hacía tiempo que no nos pasaba, nos ha dado por pinchar una rueda, para no perder práctica.

Arreglando el pinchazo
Arreglando el pinchazo

Finalmente hemos llegado a Castellón. No teníamos muchas expectativas sobre esta ciudad porque ya habíamos estado y no nos sorprendió mucho. De todas formas la decoración navideña y el ajetreo de las compras de la noche de reyes le dan otro aire a la ciudad. Por cierto, ¿a qué no sabéis a quien nos hemos encontrado por el camino?

Encuentro en el camino
Encuentro en el camino
Plaza Mayor de Castellón
Plaza Mayor de Castellón
Torre del Fadrí
Torre del Fadrí

Etapa 4 (Meta): Castellón – Valencia (78 Kms)

Última etapa de este pequeño periplo mediterráneo. Esta mañana ha sido la más fresca de todas. El termómetro ha bajado hasta los ocho grados (cosa que en Soria sería una bendición, claro) y hasta que no  llevábamos un par de kilómetros de pedaleo no hemos empezado a entrar en calor.

Nos hemos alejado de Castellón a través de un carril bici, primero, y de varios caminos agrícolas después. Hemos cruzado por Almassora, Burriana (donde nos hemos encontrado a sus majestades), Nules Xilxes…

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Cruzándonos con los Reyes Magos

En esta zona nos ha llamado la atención que, en primera línea de playa, se han conservado las pequeñas casas de pescadores de una sola planta y los grandes bloques de apartamentos han quedado detrás. Estas pequeñas casitas dan directamente a la playa y hemos jugado a imaginarnos vivir en una de ellas.

Cruzando Nules
Cruzando Nules

Por lo demás estas zonas están bastante dejadas. La periferia de estos pueblos está compuesta de parcelas abandonadas o mal cuidadas, muchas veces llenas de escombreras y residuos varios. También se ven bastantes zonas a medio urbanizar pero ya abandonadas y con los carteles de se vende con la firma de varias de las entidades bancarias rescatadas entre todos. En fin…No es un paisaje demasiado amable la verdad y da pena porque podría haber sido muy diferente.

Suelo en venta...
Suelo en venta…

Entretenidos en estas observaciones y pedaleando ya con una temperatura mucho más agradable hemos llegado a Sagunto Puerto. Hemos seguido el camino agrícola paralelo a la carretera nacional 320 para cruzar el pueblo pero, ojo, recomendamos dejarla a un lado y seguir por las calles del polígono industrial que queda al sur porque la carretera nacional se convierte en autovía antes de llegar a Puçol y se puede convertir en un tramo desagradable. En cambio, avanzar por el camino agrícola es todo un placer, sobre todo si se van haciendo pequeños avituallamientos en los naranjos del camino.

Degustando el género
Degustando el género

Desde Puçol hay que continuar por un carril bici por el cual ya habíamos pasado hace un par de años, conocido aquí como la «ruta del colesterol». Después, hay que seguir por un carril bici paralelo a la carretera, que atraviesa un continuo de polígonos industriales  y que desemboca en un carril bici que atraviesa una zona de pequeñas huertas y alquerías hasta llegar a Valencia capital.

Entre naranjos
Entre naranjos

Llegar a meta tiene siempre un sabor agridulce. Por un lado es muy satisfactoria la sensación de cumplir un objetivo a través de tu propio esfuerzo. Pero por otro lado, supone el fin de otra aventura y la vuelta a las rutinas habituales. Lo bueno es saber que aún quedan muchos caminos por recorrer.

Llegada a Valencia
Llegada a Valencia

Pamplona-San Sebastián por la Vía Verde del Plazaola (90 kms)

Aprovechando un pequeño puente a finales de octubre con un tiempo casi veraniego, hemos disfrutado de este espectacular trayecto casi en las puertas de casa.

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En un principio habíamos decidido hacer solamente el tramo de la vía verde entre Lekunberri y Andoain. Pero, tras investigar en wikiloc, hemos descubierto la posibilidad de salir de Pamplona para llegar a Donostia. Puesto que esta última ciudad es santo de nuestra devoción, no nos lo hemos pensado mucho. Esta alternativa tiene como contrapartida el tener que circular por la carretera nacional N 240A.

Por la N-240A
Por la N-240A

A pesar de tener cierto tráfico, esta carretera cuenta con un arcén generoso por lo que se circula con bastante tranquilidad. En este tramo encontramos algunas cuestas que nos ayudan a entrar en calor. El resto del camino será prácticamente en bajada, lo que permite disfrutar aún más del majestuoso paisaje.

Algunas de las cuestas del primer tramo
Algunas de las cuestas del primer tramo

La carretera nacional llega hasta Irurtzun. A partir de aquí se coge una comarcal que transcurre paralela a la autopista, por la que no hemos visto ningún vehículo. Esta nos ha llevado hasta Lekunberri, lugar en el que comienza propiamente la Vía Verde.

Inicio de la Vía Verde en Lekunberri
Inicio de la Vía Verde en Lekunberri

A partir de Lekunberri el camino es prácticamente una continua bajada. El paisaje se torna en un espectáculo de colores ayudado por el día soleado y por el influjo del otoño.

Disfrutando de la Vía a partir de Lekunberri
Disfrutando de la Vía a partir de Lekunberri

La vía verde atraviesa por numerosos túneles. En la parte Navarra están todos iluminados, a pesar de lo cual es recomendable llevar algún tipo de iluminación en la bici o un frontal ya que hay algún tramo en el que el alumbrado del túnel falla. El más largo de todos ellos mide más de dos kilómetros, por lo que también recomendamos abrigarse antes de pasarlo (se tarda un rato y la humedad  del interior hace que el sudor del cuerpo se quede frío).

Atravesando uno de los muchos túneles del camino
Atravesando uno de los muchos túneles del camino

Según ha ido avanzando el día el sol se ha apoderado de todo el valle de Leizarán, y el disfrute ha sido máximo.

Las vistas son espectaculares
Las vistas son espectaculares

Así, casi sin darnos cuenta, hemos llegado a la localidad de Andoain, donde hemos aprovechado para comer.

La plaza Alta de Andoain
La plaza Alta de Andoain

A partir de aquí acaba la vía verde y hay que seguir el camino por pequeñas carreteras locales, algún polígono industrial y carriles bicis municipales. Todo este tramo hay que hacerlo paralelamente a la vía del tren y en el último tramo junto a la ría. No obstante recomendamos llevar la ruta en el gps puesto que no existen indicaciones. En su defecto, seguro que preguntando a los lugareños también se llega bien.

Entrando en San Sebastián junto al Urumea
Entrando en San Sebastián junto al Urumea

Finalmente hemos entrado en San Sebastián a eso de las cuatro de la tarde junto al Urumea. Hemos parado en el barrio de Gros para celebrar la llegada en una de sus animadas terrazas y hemos buscado alojamiento por la zona.

Meta en San Sebástián
Meta en San Sebástián

Ya hemos hecho hambre. Ahora sólo hay que encontrar los lugares adecuados para los pintxos, y nosotros ya tenemos los deberes hechos desde hace tiempo.

Nuestro premio
Nuestro premio
Disfrutando de la playa de Gros
Disfrutando de la playa de Gros

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