Vía Verde Ojos Negros: etapa 1 (Teruel-Jérica) 99kms

Perfil Teruel-Jérica

Primera etapa de la Vía Verde Ojos Negros en la que hemos pedaleado entre Teruel  y Jérica (Castellón).

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Como veréis en las primeras fotos quizás no hemos elegido el mejor día (cosa que nos han repetido varias personas en el camino). Hemos tenido nieve, frío y un viento de agarrarse. La parte buena es que el viento, casi todo el recorrido, ha sido a favor. Si a esto último le añadimos que, como se puede ver en el perfil, ha sido una etapa con bastantes bajadas, hemos tenido tramos en los que hemos ido «volando». Pero no todo ha sido tan fácil. Sobretodo al principio, los primeros 20kms, ha habido momentos de cierto sufrimiento (ver foto adjunta, jeje).

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Entre el frío, la nieve, el viento, que no siempre ha sido a favor, y que, como se puede ver en el perfil, ha sido un tramo de ligera subida, hemos continuado el camino porque la opción de volver daba aún más pereza. Eso sí, Mayte ha tenido que parar cuatro veces para ponerse una nueva capa de calcetines, o sea que ha llevado 8 calcetines puestos y ni por esas entraba en calor. El error ha sido no llevar calzado adecuado, claro está. El problema parece que se ha solucionado después de parar en un acogedor bar a tomar un café y apoyar los pies en la taza durante un rato  (el secamanos no echaba aire caliente, jeje).

Uno de los peores tramos ha sido el rodeo, porque literalmente lo hemos rodeado, al pueblo de Albentosilla. La verdad es que le hemos cogido un poco de manía.

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Según avanzábamos en el camino hemos pensado que Barracas sería un buen lugar para comer así que hemos seguido marcha en su búsqueda. Nos ha costado bastante llegar, quizás por el cansancio o quizás porque el tramo anterior era de ligera subida. Al final hemos llegado y hemos comido en un bar de carretera un bocadillo de tortilla de chorizo (y me acabo de enterar ahora que es Jueves Lardero, seguro que ha sido el reloj biológico que me lo ha pedido porque juro que me apetecía y no me acordaba de la fecha)

Tras el descanso y la comida daba pereza reemprender la marcha. De hecho nos apetecía bastante más echarnos la siesta…Pero al final hemos sacado nuestro lado más estoico y hemos seguido la ruta. Nuestro objetivo era pedalear 30km más para llegar a Jérica. Al final ha sido un tramo mucho más benévolo y gratificante de lo que esperábamos. Ha habido bastantes tramos de bajada generosa con el viento muy fuerte y a favor. Al descender de altitud la temperatura ha mejorado, ha salido el sol, el paisaje nos ha regalado bastantes plantas en flor (aliagas, almendros, romero…). Así que llegar a Jérica ha sido un disfrute, después de la mañanita que llevábamos.

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En Jérica nos hemos alojado en un acogedor Hostal llamado la Rosaleda con ganas de descansar para pedalear mañana los aproximadamente 80kms que nos separan de Valencia. A ver qué tal sale el día.

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Os dejamos también un par de regalillos. El primero es un video-resumen de la etapa. El segundo es el track gps. Por internet ya circulan bastantes y lo cierto es que no es necesario porque está todo muy bien señalizado pero cada uno siempre deja sus pequeños errores marcados (ese camino equivocado, ese desvío para tomar una cañita…)

Enlace al track gps aquí

Vía Verde Ojos Negros: etapa 2 (Jérica-Valencia) 75 kms

Perfil

Salimos de Jerica hacia las 9 de la mañana bastante descansados. La verdad es que las mañanas de por aquí no tienen nada que ver con las de la Meseta.

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El camino empieza a discurrir entre huertas, pinares y cultivos de almendros así que pronto se nos olvidaron las penurias de la etapa anterior. Prácticamente todo el recorrido es un agradable llaneo/bajada así que disfrutamos mucho de las vistas y el camino.

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Paramos en un pueblo llamado Altura a comprar agua en una pequeña panadería en la que tuvimos que rendirnos a los encantos de sus empanadas. De hecho, después de almozarnos una tuvimos que volver a entrar para comprar más para el camino (que luego nos supieron a gloria)

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Seguimos camino entre almendros en flor y naranjos cargados de fruta. Según íbamos avanzando la presencia de los naranjos era más frecuente, cosa que para unos sorianos es algo muy exótico. Incluso se disfrutaba de un intenso olor a naranja. Tanto es así que al final no pudimos resistir la tentación de coger “prestadas” unas cuantas. La verdad es que recién cogidas están deliciosas.

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Disfrutando de esta manera fuimos haciendo el camino hasta llegar a Torres-Torres. Según habíamos leído entre este pueblo y Sagunto se pierde el camino y hay que seguir por la antigua carretera Nacional. No obstante preguntamos a un paisano si había posibilidad de ir por camino y nos contestó que había gente que lo hacía, así que nos aventuramos a intentarlo. El caso es que sin darnos cuenta acabamos en la salida de la autovía, ¡y en dirección contraria!. La alternativa sensata fue ir por la antigua carretera nacional hasta Sagunto sin rechistar.

Antes de llegar a Sagunto atravesamos una llanura de naranjos que olía de maravilla. Allí, mientras almorzábamos alguna naranja nos encontramos con un ciclista muy amable que nos asesoró sobre cómo llegar a Valencia.

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Nuestra idea era llegar al pueblo de Sagunto y allí buscar el camino a Valencia pero nos dijo que no era necesario, que desde donde estábamos, cogiendo el antiguo camino de Lliria, iríamos mejor. Así que eso hicimos, coger esta carretera secundaria hasta Puçol. Lo cierto es que este hombre nos ayudó bastante porque a partir de Torres-Torres las cosas no están muy claras.
Cuando llegamos a Puçol la idea era comer allí pero como no era muy tarde, y ya quedaba poco para Valencia, decidimos seguir el camino. Entre Puçol y Valencia se va por un sendero conocido allí como “La Ruta del Colesterol”, suponemos que es porque es el que aprovecha la gente para caminar esos minutos que el médico le ha recomendado. Es un buen camino que transcurre por el corazón de la huerta valenciana y que ahora está flanqueado por plantas de alcachofa, coles, puerros… La única pega es que hay munchas carreterillas que lo cortan en donde hay que llevar mucho cuidado para no encontrase con un coche por sorpresa. Por lo demás fue un paseo agradable salvo el último tramo que es más urbano y el carril más estrecho.

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De esta forma llegamos a Valencia a mediodía, antes de lo esperado, y con un sol magnífico. Había que celebrarlo en una terraza soleada tomando una cañita.

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Después del tentempié sólo nos quedaba ir hacia el centro a buscar el hostal en la calle Tapinería y disfrutar de los múltiples encantos de la ciudad.

Enlace al track gps aquí

Montaje Vía Verde Ojos Negros I

 

Montaje Vía Verde Ojos Negros II

 

Rumbo al Danubio

Teníamos el blog un poco abandonado desde que hicimos el viaje a Holanda hace 2 veranos. Pero lo retomamos muy ilusionados y con muchas expectativas ante esta nueva aventura.
Este año vamos a probar las aguas del Danubio, desde su nacimiento en Donaeschingenn (Alemania) hasta Budapest (Hungría). Es una de las rutas cicloturistas más famosas de Europa (aunque esperamos que no demasiado frecuentada) En total será unos 1300 kms que queremos hacer en unos veinte días.

Esperamos ir escribiendo con cierta frecuencia para poder contar lo que vaya sucediendo (y compartirlo con vosotros)
Pues nada, en unos días nos tenéis pedaleando por aquellas tierras.

Primer día de pedaleo

Hoy ha sido nuestro primer día de la ruta. Hemos empezado más tarde de lo previsto y al final hemos tenido que acortar un poco el recorrido.

 Ayer partíamos de Girona en tren a las 21:00 h con el objetivo de llegar a Zurich a las 10:00 h de esta mañana. El tren llegó con casi dos horas de retraso y el siguiente tren que teníamos que coger para Tuttlingen no ha salido hasta las 15:10. Nada más llegar a Tuttlingen, y mientras montábamos las bicis cerca de la estación, se ha puesto a llover a mares y nos hemos tenido que refugiar rápidamente en un parking de bicis cubierto que teníamos cerca. Mientras, una vecina se ha acercado y nos ha ofrecido una taza de café caliente que me ha sabido a gloria.

Mayte al resguardo de la lluvia en Tuttlingen

Con todo, cuando hemos empezado a rodar eran casi las siete de la tarde. A estas alturas ya habíamos decidido no ir a Donaueschingen, que es donde se supone que nace el Danubio (digo se supone porque hay cierta controversia) así que la etapa prevista se ha acortado en unos 40 kms.

La etapa de hoy ha transcurrido entre Tuttlingen y Hausen. La verdad es que no nos ha defraudado en absoluto, hemos disfrutado de unos paisajes espectaculares. El camino sigue al costado del joven Danubio. En un principio transcurre por un ancho valle con tierras cultivadas de cereal pero enseguida se encajona en un impresionante cañón calizo que recuerda ligeramente al del Río Lobos. El Danubio transcurre encajonado entre las rocas de las laderas y la vegetación frondosa (hayas, abetos, abedules…) que llega hasta sus orillas. ¡Incluso hemos visto a dos corzos pastando que se han asustado con las bicis!

Circulando por el cañón que forma el Danubio

Finalmente hemos llegado ya de noche al pequeño camping de Hausen, un sitio muy acogedor en el que hemos dormido estupendamente porque veníamos un poco cansados por el tren, y una etapa que, aunque corta, ha tenido alguna que otra rampilla (cuestazas según Mayte jeje) y además nos ha llovido algún rato. Mañana empezaremos la etapa desde por la mañanita con energías renovadas.

2ª Etapa: Hausen-Munderkingen. 81 kms

Perfil de la etapa

Como veis hoy hemos hecho una jornada más larga. Después de dormir a pierna suelta en la tienda bajo una constante lluvia nos hemos levantando con ganas de pedalear.

Tras desayunar en el camping de Hausen hemos retomado la ruta que ha seguido por el espectacular cañón que traíamos ayer. Constantemente vamos circulando por paisajes de postal y pueblos que parecen sacados de una maqueta. Mayte se está cansando de ver tanto verde, y no por el verde en sí puesto que le encantan estos paisajes, sino porque este verdor quiere decir que no para de llover (cosa que podemos afirmar en primera persona).

Paisaje cerca de Hausen

En la carretera ha habido algún repecho (las cuestazas de Mayte) pero en contra de lo que ella pensaba las está escalando como si fuera Alberto Contador (a excepción de un repecho del 20% que nos ha puesto en dificultades)

Mayte subiendo la rampa del 20%

El camino está salpicado de pequeños pueblos con mucho encanto (hasta las granjas son dignas de postal, no como las de uralita y hormigón de nuestras tierras)

Viejo molino en el camino

Constantemente nos vamos cruzando con grupos de gente en bicicleta, otros a pie… la mayoría parecen de por aquí. Tienen una forma muy curiosa de saludar (bajando la cabeza levemente;  en España es justo al revés, allí subimos la cabeza muy exageradamente) También es de destacar el silencio de la gente en los pueblos, en los cafés…Bueno, también ayuda el que no se ve a ni Cristo en ningún pueblo (es un decir porque cristos de madera hay por todos los caminos). Nos encontramos a más gente en mitad del campo que en medio de las ciudades.

Con un paisano

Hoy hemos comido en un precioso pueblo llamado Sigmaringen donde hemos aprovechado el wifi del restaurante para mandar el primer artículo de este blog. Nos hemos atizado un plato de pasta y una ensalada para coger fuerzas para la tarde. Hay que decir que sorprende que esto es más barato que muchos sitios de España: un plato de pasta y una ensalada 4,95€ en un sitio un poco pijo además. Está claro que con lo del euro nos la han metido porque allí los sueldos no son como los de aquí.

Vista de Sigmaringen

 

En medio de la etapa, y cuando ya habíamos cogido ritmo, nos hemos metido en un tramo mal indicado y hemos acabado pedaleando en mitad de un prado de hierba alta. Hay que reconocer que cabezones somos un rato porque ya se veía venir que eso, camino camino no era. Nos hemos convencido cuando hemos llegado al borde del río y para seguir adelante había que nadar. En nuestra contra tenemos que decir que llevamos gps.  A nuestro favor que aún no sabemos usarlo.

Mayte es el punto negro en mitad del prado acordándose del Harris y su gps

Al final hemos acabado la etapa en un pequeño y bonito pueblo llamado Munderkingen. Estamos en un camping un tanto peculiar porque no hay recepción (en realidad es un prado con un barracón de duchas). Para que te cobren hay que llamar al cristiano que lo lleva,así que si por la mañana no aparece creemos que nos va a invitar a la velada.

Bueno, pues esto es todo por hoy. Vamos a dormirnos que ya es muy tarde y hace un rato que todos nuestros vecinos duermen (son las 22:00h, joder)

 

3ª etapa: Munderkingen-Gunzburg. 83 kms.

Perfil de la etapa

Hoy nos hemos despertado con el sol en la tienda de campaña, lo cual nos ha dado una gran alegría (no sabíamos la que nos esperaba) Justo cuando hemos salido del camping ha llegado el dueño (un señor con cara de pocos amigos) así que hemos pagado nuestra deuda sin rechistar (14€, no es para tanto).

Hemos empezado la ruta rumbo a Einhein, una bonita ciudad encaramada en una colina. El camino ha transcurrido por zonas de cultivo (sobretodo trigo, maíz y remolacha) y hemos tenido una mañana soleada (bueno queremos decir sin lluvia, porque el sol, lo que es el sol ni lo hemos visto). En Einhein hemos dado un paseo por las calles del centro, la Marktplatz (plaza del Mercado)… Después teníamos que ir rumbo a Ulm (una ciudad más grande, famosa por ser la ciudad natal de Albert Einstein y tener una importante universidad), pero a partir de Einhein hay dos posibles rutas para salir hacia Ulm y nos ha costado un rato encontrar la que queríamos seguir (aún no controlo demasiado el gps)

En la plaza del mercado de Einhein

 

El camino hacia Ulm ha sido una odisea acuática. No ha parado de llover en todo el trayecto y hemos tenido que pedalear cuando la lluvia era más leve (ya vemos que aquí la gente funciona así, sólo se protegen de la lluvia cuando jarrea con ganas) Visto lo visto nos lo hemos tomado con filosofía y hemos parado debajo de un puente a tomar un té.

Haciendo un té debajo de un puente mientras jarrea afuera.

Cuando hemos llegado a Ulm la cosa no ha mejorado mucho, más bien al contrario, se ha puesto a llover con muchas ganas. Esto no nos ha impedido dar un pequeño paseo por el centro histórico y poder apreciar la magnitud de la torre de la catedral (dicen que es la más alta de su estilo, y ciertamente ya la habíamos visto 10 km antes de llegar) La ciudad es realmente bonita, aunque no la hemos podido ver con detenimiento por la compañera lluvia. En Ulm hemos comido, hemos tomado un café, hemos pasado un buen rato debajo de un soportal de un edificio que parecía una universidad y en cuya entrada ponía «casa de Einstein» esperando que remitiese la lluvia; hasta hemos pensado en quedarnos a dormir aquí para evitar la lluvia…Pero finalmente, hemos hecho un acto de valentía y nos hemos echado al camino (si nos dejamos vencer por esta lluvia no vamos a avanzar ni 10km cada día) Nada más salir la lluvia se ha vuelto muy fuerte y hemos tenido que para debajo de un puente. Al final, resignados, hemos seguido el camino y que sea lo que quiera (y lo que ha querido es mucha agua, en fin…)

Un trozo de la espectacular torre de la catedral de Ulm

Al final hemos llegado a Gunzburg, un pintoresco pueblo con un camping bastante acogedor desde el que estamos escribiendo estas líneas. El camino ha sido muy bonito pero hemos llegado marrones por el barro que hemos ido recogiendo. Parte del camino ha discurrido entre un espectacular bosque de hayas en la margen derecha del Danubio, con un camino de tierra que con la generosa lluvia nos ha ido regalando barro. Bueno, ya estamos limpios y coleando jeje.

Mayte bajo la lluvia y sin haber llegado lo peor.

Bueno, ahora vamos a descansar que mañana será otro día. A pesar de todo, el de hoy ha sido estupendo por todos las ciudades y parajes que hemos disfrutado.

P.D. ¿Lloverá mañana?

Va a ser que sí.

4ª etapa: Gunzburg-Donauwörth: 81 km

Mapa de la etapa

 

Perfi de la etapa

Buenas. Hoy hemos amanecido con el miedo a la lluvia. Para nuestra sorpresa, ¡hoy no ha llovido! (durante el trayecto, después de acampar no ha parado)

Aquí la gente madruga mucho (claro que se acuestan como las gallinas, a las nueve y media de la tarde) así que nosotros somos los últimos en desmontar la tienda. Eso no nos preocupa porque luego en el camino les vamos adelantando, jeje. Después de desmontar la tienda y desayunar, nos hemos dedicado a limpiar las bicis del barro de ayer con una regadera que había en el camping.

Las bicis embarradas

Antes de iniciar la ruta hemos dado un paseo por el bonito pueblo de Gunzburg. Hay que decir que tenía bastante ambiente. En la calle principal había una banda de música de chavales muy jóvenes tocando bandas sonoras (lo hacían bastante bien).

La calle principal de Gunzburg

 

Tras ver el pueblo hemos comenzado la ruta con algunos dolorcillos de espalda y posaderas que se han ido pasando según hemos entrado en calor. Nuestra idea era ir a comer a Dillengen. Hemos cumplido el objetivo sin problema ya que el trayecto ha sido tranquilo y muy agradable.

Esperando a que pasara el tren camino a Dillengen

Dillengen es una hermosa ciudad con muchísimas iglesias. De hecho hemos presenciado una boda. Después en el camino hemos visto otra y nos ha parecido curioso que aquí se casen los viernes. Bueno,no es que sea curioso, es que hoy es sábado y no nos habíamos enterado ¡vivan las vacaciones!

¿Pero que están haciendo?

Hemos comido en un pequeño parque debajo de un arbol (y precisamente no nos estábamos resguardando del sol, que ya nos gustaría). Por fin hemos probado las salchichas alemanes vuelta y vuelta en el camping gas: ¡muy buenas! (aunque con este hambre hubiéramos dicho lo mismo de las campofrio)

Comiendo en Dillengen

Una vez comidos hemos emprendido rumbo a nuestro destino de hoy: Donauwörth. Hemos llegado a eso de las cinco y media pero nos ha llevado casi una hora encontrar el camping. Hay que reconocer que no se esmeran demasiado con las indicaciones. Además el camping figura como club de Kayak, no como camping, lo que ha hecho más difícil encontrarlo. Por lo demás el sitio es estupendo. Tenemos unas vistas preciosas desde la tienda en la ribera del río Wörnitz, afluente del Danubio. Cuando hemos llegado estaban haciendo una parrillada con un artilugio muy curioso.

Parrilla en el camping

Donauwörth es un pueblo precioso (como casi todos los de esta zona Bávara). También hay que destacar la cerveza de trigo que es la típica de por aquí y está buenísima. Lo que pasa es que son un poco exagerados,  ¡la cerveza pequeña es de medio litro! (aún no nos hemos atrevido con las grandes)

Degustando la cerveza del lugar

 

Bueno, ya son las nueve de la noche y hay que recogerse. Por aquí las calles están desiertas desde hace varias horas y esto es nocturnidad y alevosía.

Mañana más y por lo menos igual.