Hoy hemos completado nuestro viaje por el Ródano. Es cierto que no como nos hubiera gustado, llegando hasta la desembocadura, pero si hasta donde nos ha permitido nuestro tiempo. Sea como sea, el final de etapa ha sido inmejorable.
Antes de salir de Tarascon
Hemos terminado la ruta en Arles, una hermosísima ciudad que teníamos muchas ganas de conocer.
Llegando a Arles
Justo ahora están en las fiestas de Pascua así que hemos entrado en ella con mucha gente y música por todas partes. Aunque, quizás la música y la fiesta eran por nuestra llegada…
Ambiente de fiesta en Arles
Arles es una de las ciudades emblemáticas de la Provenza, con un patrimonio cultural riquísimo y además, es famosa por ser el marco de algunas de las obras más importantes de Van Gogh y otros impresionistas.
Espacio Van GoghUno de los cuadros de Van Gogh
Hemos disfrutado mucho del corto trayecto que separa Tarascon de Arles a pesar de haber tenido que venir por una carretera con cierto tráfico. El día ha salido soleado y la primavera está en su plenitud aquí en la Provenza. La entrada en Arles ha sido deliciosa. Había mucha gente por todas partes y música, mucha música de pequeñas bandas y charangas. El ambiente es muy similar al de cualquier fiesta de pueblo español. De hecho, mucho del repertorio de estas bandas son pasodobles.
Otra de las charangas en la Plaza de la República
Arles es una de las ciudades taurinas más importantes de Francia y cuenta con uno de los cosos más admirables, un anfiteatro romano (Las Arenas de Arles) muy bien conservado y reconstruido. Precisamente hoy no hemos podido visitarlo porque había una corrida de toros.
Con el anfiteatro romano de Arles al fondo
Todos los bares han sacado barras a la calle y todos los restaurantes ofrecen paellas que cocinan en las terrazas. Hemos probado una de ellas y la verdad es que estaba deliciosa. En esta zona de Francia, la Camarga, hay muy buen arroz y tiene mucha tradición en su gastronomía. Una de las diferencias con las fiestas españolas es que los precios no son tan populares. Las cañas en vaso de plástico, como debe ser en fiestas, no bajan de los 3€.
Paella en una de las terrazas
Hemos dado unos cuantos paseos por la ciudad a pesar de que en algunas calles había mucha gente y costaba pasar con las bicicletas. Hemos visto el café del famoso cuadro de Van Gogh y algún otro rincón de la ciudad que éste pintó. La visita nos ha sabido a poco y nos prometemos volver a la Provenza con más tiempo para degustarla como se merece. De momento nos quedaremos con un estupendo sabor de boca.
Despedida frente al Café la Nuit
El viaje termina aquí. Ahora nos espera una odisea de trenes y autobuses para volver a Soria. Os esperamos en nuestra próxima ruta. Muchas gracias por seguirnos a través del blog, esperamos que sigáis haciéndolo.