9ª etapa: Schlögen-Grein: 115 km

Perfil de la etapa (el pico es la subida a Mauthausen)

¡Que alguien nos pare!!!!! Como véis no podemos parar y cada día hacemos más kilómetros.  Bueno, creemos que hoy va a ser un día de respiro porque las piernas ya se van resintiendo. Además estamos en una ciudad llamada Grein a la que llegamos ayer y que promete ser bonita . Cuando llegamos no vimos nada porque nos fuimos directamente a la»piltra» pero hoy aprovecharemos la mañana para dar una vuelta a pie y descansar las piernas.

Ayer tuvimos una noche pasada por agua en el «campamento» de Schlögen de casa de la señora amable. No paró de llover en toda la noche aunque nos dio un respiro a la hora de recoger las cosas. Salimos a las 9 h en una barca para cruzar al otro lado del Danubio y emprendimos la ruta por la margen derecha del Danubio a través de unos paisajes espectaculares mientras el rio va trazando múltiples curvas.

La barca con la que cruzamos el Danubio

Así llegamos al mediodía a la ciudad de Linz, que era nuestro principal destino. Ya la entrada a la ciudad no fue con buen pie ya que a mi se me rompió el portaequipajes de la bicicleta. Menos mal que nos salvó «santa brida» que en estas ocasiones son imprescindibles. Después nos equivocamos de ruta y acabamos entrando a la ciudad por una carretera sin arcén y con mucho tráfico, lo que nos agobió bastante. Cuando llegamos a Linz la ciudad tampoco nos ayudó a relajar la tensión de la entrada puesto que no tiene muchas zonas peatonales y sí mucho tráfico, con tranvias, trolebuses… Si que parece tener mucha vida, aunque no nos pareció tan pintoresca como otras que hemos visitado. Así que nos dimos unas cuantas vueltas por el centro y rápidamente huímos hacia sitios más tranquilos. Con tanta prisa no nos había dado tiempo a comer así que lo hicimos en un supermercado de camino a Mauthausen. Este lugar os sonará a bastantes por ser tristemente famoso debido al campo de concentración nazi que hubo aquí.

La bulliciosa ciudad de Linz

Para llegar a Mauthausen hay unas rampas con una pendiente de las que asustan, pero como somos unos fieras allá que fuimos. Eso sí, llegamos Mauthaos, jeje.

Aquel campo ahora es un museo de la memoria para recordar la barbarie que supuso el nazismo. Llegamos un poco tarde  (las 17h)  e iban a cerrar ya pero la chica de la entrada nos dejó pasar 10 minutos para verlo (puede ser porque nos vio rojos por la subida) Una vez dentro se te encoge el estómago. Se pueden visitar una serie de barracones que se mantienen más o menos como eran entonces (los únicos que no derribaron cuando liberaron el campo en mayo de 1945) . En ellos han colocado fotos de la situación en que vivían allí los presos. Estábamos prácticamente solos y el silencio y el olor a rancio de la madera daban aún más impresión. También se puede visitar la cámara de gas y el crematorio, donde se calcula que al menos mataron a 10.000 personas, la mayoría soviéticos y judíos, pero también franceses, españoles… Vamos que nos fuimos de allí bastante tocados.

Patio central, con los barracones a los lados, en Mauthausen

Cuando salimos de allí queríamos ir a dormir a un pueblo cercano llamado Au, pero quizás por liberar la cabeza de lo que vimos en Mauthausen o porque somos un poco brutos (o las dos cosas) hicimos otros 40 km más y nos comimos un trozo de la etapa de la mañana siguiente. Así que hoy estamos en Grein, a este paso nos van a sobrar días, jeje.

10ª etapa: Grein-Krems: 83,1 km

Perfil de la etapa

Esta noche hemos dormido como benditos después de la etapa de ayer. El camping de Grein está en el centro de la ciudad así que nada más desayunar hemos decidido dar una vuelta por la ciudad. Al lado del camping había una tienda de bicicletas y como yo llevaba el portaequipajes bastante remendado a base de bridas (lo cual podría romperse en cualquier momento) hemos decidido cambiarlo y punto. La cosa parece sencilla pero nos ha llevado casi dos horas porque los tornillos no se ajustaban a mi bici, las piezas que traía  tampoco… Al final he hecho un apaño entre el viejo portamaletas y el nuevo. Pero la cosa no ha acabado ahí porque durante todo el camino ha ido cediendo de un lado y al final he tenido que hacer el último km a pié. Mañana lo solucionaremos.

El viejo portaequipajes que tan bien se portó

Tras salir de Grein, con bastante retraso sobre lo previsto, hemos emprendido ruta rumbo a la ciudad de Krems. El primer tramo ha transcurrido por la carretera (además con mucho tráfico aunque con buen arcén) lo que siempre es más desagradable. El resto del camino lo hemos hecho al lado del Danubio y ha sido bastante agradable, sobretodo los últimos 20 km en los que hemos ido cruzando muchísimos viñedos en terrazas y pequeños pueblos con  mucho encanto, donde hacen el vino con denominación del valle  de Wachau que aún no hemos podido probar.

Circulando entre los viñedos del valle de Wachau

A mitad de camino, justo después de comer, hemos entrado en un pequeño pueblo muy pintoresco con un monasterio muy visitado. El pueblo se llama Melk.

El monasterio de Melk

Tras salir del monasterio hemos tenido que volver al otro lado del Danubio. Para ello hemos tenido que subir por unas rampas bastante duras (sobre un 15%) que Mayte ha subido como una campeona, lo cual era impensable al principio del viaje. Ahora cuesta que ve cuesta que sube sin rechistar. Está hecha toda una ciclista.

v
Mayte subiendo la cuesta

Bueno, y esto es todo por hoy. ¡Mañana nos espera Viena!

Besos y abrazos. Hasta pronto.

11ª etapa: Krems-Viena: 95 km

Perfil de la etapa

Hola de nuevo. Hoy hemos amanecido en el camping de Krems. Nada más levantarnos hemos tenido que arreglar el portaequipajes que se fastidió ayer. Mientras tanto hemos aprovechado para hacer una lavadora (que falta nos hacía).

Vista de Krems

Hemos paseado un poco por Krems. Nos ha gustado porque, aparte de tener un aspecto muy agradable, tenía mucho ambiente y vida por las calles.

Hemos salido de Krems a las 11:30 h. Nuestro objetivo era comer en Tulls. El camino ha discurrido casi todo el recorrido paralelo al Danubio. Es un camino agradable y cómodo pero al final puede resultar monótono.  Menos mal que de vez en cuando se desviaba por algún bosque de hayas que siempre hace la cosa más agradable. Al llegar a Tulls ha habido varias familias de ciclistas que se han picado con nosotros. ¡Les hemos tenido que poner las cosas claras! (eso nos ha dejado bastante cansados para la tarde, pero el orgullo es el orgullo jeje). También hemos parado a mirar una carrera de barcas que estaban realizando en el Danubio. En cada barca iba una persona remando y tenía que superar una serie de balizas en el menor tiempo posible. Cosas de los austriacos.

Los remeros en el Danubio.

En Tull hemos comido, hemos dado unos paseos por la ciudad y hemos reemprendido la marcha rumbo a Viena con muchas ganas. El camino ha sido un poco más costoso por el viento. El portaequipajes se ha vuelto a estropear. Además hemos vuelto a equivocarnos de camino para ir al camping y hemos dado unas vueltas por Viena (que no es pequeña). Bueno al final hemos llegado al camping, nos hemos duchado y hemos salido a dar un paseo (sin las bicis) por el centro. De lo poco que nos ha dado tiempo a conocer tenemos que decir que la primera parte que hemos visitado, cerca de la Karlpratz, nos recuerdo un poco a la zona de la Gran Vía madrileña. Edificios del siglo XIX y muchos escaparates de tiendas bastante pijas.

Mayte con la catedral de Viena al fondo

Después hemos aparecido en el Palacio Imperial, una construcción muy ostentosa, que es para lo que se hizo. Después hemos aparecido en una plaza muy grande llena de garitos «chic» y con un dj poniendo música. Es el Museum Quartier. El lugar tiene mucha gente comiendo y bebiendo en las terrazas de los bares. Nosotros nos hemos sentado en una terraza a tomar una cervecilla y cenar un poco. Hemos visto que la plaza tiene wifi así que hemos aprovechado para escribir esta etapa (eso sí, después de cenar que lo primero es lo primero)

El "Museum Quartier"

Ahora nos volvemos para el camping a dormir. Aún no sabemos si mañana nos quedaremos de relax en Viena para conocerla mejor o si seguiremos con nuestra ruta. Lo que nos pida el cuerpo.

12ª etapa: Viena-Bratislava: 67 km

Perfil de la etapa

Hoy hemos amanecido en  Viena con la duda sobre si quedarnos un día de descanso o seguir con el viaje camino  a Bratislava. Parece ser que dar pedales crea adicción y hemos optado por seguir rumbo a Eslovaquia (somos los «Forrest Gump» de la bicicleta, jeje).  Viena da para mucho más pero quizás esta no era la ocasión de conocerla más a fondo, no obstante nos llevamos muy buena impresión de la ciudad y su vida nocturna.

La etapa hasta Bratislava ha sido de las más cortas del viaje porque ambas ciudades están separadas por apenas 55 km, es decir como del Burgo a Soria. A nosotros nos han salido alguno más por la idiosincrasia de nuestros viajes, ya os contaremos…

Eintre Viena y Bratislava

Como la etapa se presentaba suave hemos salido tranquilos del camping de Viena, que está situado en la orilla del Danubio, por eso hemos cogido la ruta con facilidad. El camino estaba repleto de ciclistas, gente de paseo, bastantes personas tomando el sol en «bolingas» a la orilla del río  y domingueros haciendo parrilladas (eran las 11 de la mañana y ya estaban metiendo la carne, si es que son de un tempranero…). El camino ha seguido por un parque natural llamado Donau-Auen.

Nuestro camino por el Parque Natural Donau-Auen

 El aeropuerto debe de estar cerca porque  cada dos minutos nos sobrevolaba un avión.

Los aviones llegando al aeropuerto de Viena

Después hemos ido circulando sobre uno de los diques de contención de la ribera del Danubio (para evitar las crecidas) con una recta que parecía interminable. Aquí ya se veía menos gente haciendo deporte y más cicloturistas con alforjas.

Sobre el dique

La primera parte la hemos hecho hasta Hainburg, un pequeño pueblo fronterizo con Eslovaquia. De ello da fe la fortificación que domina uno de los montes  que lo rodean. Allí hemos comido en un restaurante con patio al aire libre en el que había bastante gente. Tenían un menú del día de platos indescifrables y allá que hemos ido. Al final nos hemos puesto las botas por poco más de nueve euros, para que luego digan que Austria es caro (Viena sí, aunque hay de todo claro).

Nuestra llegada a Hainburg

Desde Hainburg a Bratislava sólo teníamos 10  km. Por eso, y por el llenazo de la comida, hemos ido en plan verano azul. Nada más salir de  Hainburg se ven a lo lejos los bloques de pisos de Bratislava, aunque para cruzar la frontera (bueno lo que queda de ella) hay que llegar casi hasta la ciudad. Es muy poca distancia entre dos países pero hay bastante diferencia entre ellos, sobretodo marcadas por su historia más reciente. Lo primero que llama la atención es la profusión de bloques de pisos feos frente a los barrios de casas bajas y jardines mimados que llevabamos viendo estos días . Nos llama la atención porque venimos de Alemania y Austria porque si no podríamos decir que estamos ante cualquier ciudad media española. Además, al entrar en la ciudad nos hemos vuelto a equivocar de camino (por eso decía lo de la idiosincrasia de nuestos viajes). Hemos tenido que llegar al centro a través de una serie de barrios periféricos un poco caóticos y poco cuidados. Y lo peor es que para llegar hacia el centro por un sitio que no fuera autopista hemos tenido que subir unas cuestas que nos han dejado para el arrastre (si si, esa última del perfil) . Después, una vez en el centro, hemos comprobado con cara de…»pasmados», lo fácil que hubiera sido haber entrado por donde todo el mundo pero, en fin, ese no es nuestro estilo.

Entrando a Bratislava por la cuesta más empinada que había.

La primera impresión de la ciudad no ha sido muy buena la verdad ya que hemos entrado por barrios de bloques feos,  carreteras y calles descuidadas, mucho tráfico… Nos temíamos que iba a ser todo así. Luego, en el casco antiguo, la cosa cambia y la ciudad muestra un encanto de épocas históricas más lejanas que la hace más semejante a todas por las que habíamos pasado días atrás. Pasear por el centro es muy agradable (si no llueve). Aunque no es muy grande hay muchos rincones, edificios y cafés con encanto.

Hoy hemos hecho una excepción con el tema del alojamiento. Hasta ahora todos los días hemos usado el camping para dormir ya que siempre hemos encontrado uno más o menos decente en cada lugar. Hoy, sin embargo, hemos alquilado una especie de apartamento en el centro (que está bastante bien por cierto) porque el camping nos quedaba lejos y a desmano, se nos hacía tarde y llovía bastante. Y bueno, porque de vez en cuando una cama va bien para la espalda (aunque según acabamos cada día podríamos dormir encima de una piedra).

Mañana, con energías renovadas, emprenderemos el camino hacía Gyor, que ya pertenece a Hungría (esto es un no parar de nacionalidades, como para aprender a decir cuatro palabras en la lengua del país. Yo hoy me he pasado la tarde diciendo «danke» o sea gracias en alemán, pero estamos en Eslovaquia y como que…

13ª etapa: Bratislava-Gyor. 87 km

Perfil de la etapa

Hola  de nuevo. Hoy estamos ya en Hungría, en la ciudad de Gyor. Ha sido una etapa un poco dura por la lluvia y porque los caminos no son tan practicables como en días anteriores.

Restos de la frontera entre Eslovaquia y Hungría

Cuando hemos salido de Bratislava, a eso de las 10:00 h de la mañana, llovía a ratos alguna gota . Hemos seguido el cauce del Danubio por su margen derecha porque sabíamos que teníamos que ir por ahí y no por las indicaciones, que son más bien escasas.

Saliendo de Bratislava

Hemos puesto rumbo a un pueblo llamado Cunovo. Por el camino nos hemos encontrado con algún que otro cicloturista (bastantes menos ya que en etapas anteriores) y con un grupo de españoles que iban de paseo y que seguramente venían de alguno de los cruceros que van por el Danubio. En esta etapa cada uno íbamos  más o menos por donde mejor creíamos porque, como decíamos, las indicaciones son escasas e incluso confusas.

indicación de carril bici.

Nosotros hemos alternado entre carreteras secundarias y caminos rurales. Al final hemos optado por evitar estos últimos porque, gracias a la lluvia y su mal estado, nos estaban poniendo complicada la cosa.

Los caminos de grava suelta con la lluvia se hacían difíciles

El final de la etapa lo hemos hecho por un carril bici de unos 20 km que llega hasta Gyor. Lo hemos agradecido bastante porque nos ha caído un jarreo de agua considerable y el haber ido por la carretera hubiera supuesto un elemento en contra más. También hay que apuntar que las carreteras, y el carril bici en algún tramo, gozan de abundantes baches y socavones que, con el agua, formaban charchos. En alguno de ellos hemos temido dejar la rueda; por suerte no ha sido así.

Pero no todo es negativo. Por ejemplo nos ha sorprendido gratamente el haber encotrado bastantes refugios para la lluvia, mesas para comer y descansar… de hecho hemos aprovechado para comer en uno de estos refugios para evitar la lluvia.

Comiendo en una de las casetas del camino.

El camino en general ha discurrido por zonas rurales con plantaciones de maíz, patatas, alfalfa… y pueblos de casas bajas muy sencillos. Además, como apuntábamos, el día ha estado lluvioso y es desluce el paisaje y hace que nos fijemos menos.  Al final hemos llegado a la ciudad de Gyor. Nada más cruzar un puente de hierro nos hemos encontrado en pleno casco histórico. El sitio parece bonito; hemos dado unas vueltas por la plaza del Ayuntamiento, las calles principales…pero enseguida hemos buscado un café donde refugiarnos un poco de la lluvia y tomar algo caliente. Hemos decidido pasar del camping hoy también y buscar algún alojamiento por el centro. Con esta lluvia lo que más apetece es estar bajo techo. Así que ahora estamos alojados en una pequeña habitación abuhardillada de un hostalillo del centro, tan agusto, mientras afuera no deja de llover.

Llegando a la plaza del Ayuntamiento de Gyor.

Hungría también es barato en general, aunque al principio nos estamos haciendo un poco de lío con la moneda. El cambio, al menos el que nos han hecho en un pueblín de la frontera, ha sido de 1€=261 Huf (creo que un poco bajo pero era lo que teníamos a mano).

Otra cosa que nos llama la atención es cómo en un margen  territorio tan pequeño confluyen tres lenguas tan diferentes entre sí (alemán, eslovaco y Húngaro). Lo peor es no tener ni idea de ninguna. En fin…

Bueno y hoy  hemos echado cuentas y ya van 1100 km. No está mal en apenas medio mes y con un peso considerable en las alforjas. Si todo va bien nos separan tres etapas de nuestro destino, Budapest. A ver si mejora el tiempo y podemos acabar el viaje con un poco de sol.

14ª etapa: Gyor-Komarom: 53 km

Perfil de la etapa

Una de cal y otra de arena. Si ayer llegábamos a Gyor baja la lluvia hoy nos hemos levantado con un sol radiante. Hemos podido comprobar cómo cambia un lugar de verlo una tarde lluviosa, cuando uno llega cansado a él o una mañana luminosa recién levantados. Lo cierto es que esta ciudad es hermosa de todas formas, pero sobretodo cuando el sol hace relucir los variados colores de sus fachadas y cuando las calles y los cafés están llenas de gente.

La plaza del Ayuntamiento de Gyor de día.

Hemos aprovechado para dar un buen paseo por ella, desayunar, tomar un café en un pequeño lugar donde tostaban ellos mismos el café y olía de maravilla (una gente muy simpática además). Parece que por aquí son bastante aficionados al café porque ya hemos visto varios sitios en los que ofrecen una gran variedad de formas de hacerlo y de tipos de café.

La tostadora de café de la pequeña cafetería.

Tras una visita con calma por la ciudad hemos emprendido el camino con mucha tranquilidad. La etapa de hoy iba a ser corta y ya estamos aprovechando para disfrutar más intensamente las pedaladas de las últimas etapas que nos quedan. Se va a  hacer un poco raro dejar de dar pedales cada día por lugares diferentes y seguro que lo vamos a echar de menos.

Emprendiendo camino a Komarom

Hoy tenemos que decir también que hemos encontrado el camino bastante mejor señalizado. Sin ser Alemania o Austria, hemos encontrado señales suficientes como para poder seguirlo sin mucha complicación. Esperamos que mañana sea igual.

Nos hemos encontrado a algún cicloturista más pero bastantes menos que en etapas anteriores. Las partes más populares del recorrido han quedado en Viena.

Por lo demás el camino ha resultado muy agradable y el sol ha colaborado en ello. Hemos atravesado campos de cultivo, pequeñas aldeas y pueblos, hemos circulado por caminos bastante practicables salvo puntos concretos, carreteras secundarias con poco tráfico…

Aún quedaba algún charquillo

Y al final hemos tenido la mejor sorpresa. Hemos llegado a nuestro destino, la ciudad de Komaron, que está junto al Danubio y es frontera con Eslovaquia. Si cruzamos el puente estamos en otro país y la ciudad se llama Komarno. Cosas de la Historia. Pero lo mejor, como decíamos, es que hemos ido al camping y resulta que es un camping termal (en esta zona abundan estos manantiales). Dentro del camping hay una zona de baños y claro, después de casi medio mes de dar pedales y de un día de lluvia como el de ayer, lo que más nos apetecía era esto y allí que hemos ido. Hemos estado metiéndonos en varias piscinas de diferentes temperaturas, unas en el interior y otras al aire libre, en una zona de chorros…hasta que la piel se nos ha arrugado ¡qué bien nos ha venido!.

Disfrutando de las aguas termales en Komarom

Y después de ablandar las contracturas con el agua termal nos hemos ido a acostar a la tienda. La hemos puesto en una zona de baches (no se veían con la hierba) y creemos que mañana vamos a necesitar otra sesión de chorrillos y piscina jeje. No, lo cierto es que mañana tenemos la penúltima etapa hasta la ciudad de Visegrad. Esperemos que salga nuevamente el sol.

15ª etapa: Komarom-Visegrad: 80 km

Perfil de la etapa

Esta mañana, como preveíamos ayer, hubiéramos necesitado otros baños termales para ablandar las contracturas de los surcos del suelo. Pero la nueva etapa hasta Visegrad n0s esperaba y el deber es el deber…(sarna con gusto no pica jeje).

El camping termal de Komarom

Nos hemos levantado con un fuerte viento. Lo bueno es que ha sido viento de cola y nos ha ayudado en la etapa (de lo contrario igual aún no habíamos llegado). Lo malo es que era viento noroeste y venía bastante fresquito por lo que, a pesar del sol, ha habido trozos en los que hemos echado en falta la sudadera.

Nada más salir de Komarom nos hemos dirigido a Komarno que es la misma ciudad pero en la parte norte del Danubio y en vez de estar en Hungría está en Eslovaquia, por lo que otra vez funciona el euro, otra lengua diferente… Hoy hemos cruzado esta frontera varias veces. Es divertido.

El puente entre Komarom y Komarno

En Eslovaquia hemos aprovechado para subir la etapa de ayer porque en este país hay wifi gratis hasta debajo de los puentes, ¡es impresionante!.

Detrás de este "monolito" de madera hay un pequeño cartel de wifi !al lado del rio¡

Hemos seguido junto al Danubio por la parte norte (Eslovaquia) y hemos pasado junto a unas ruinas romanas de la antigua ciudad de Kelemantia. No es de extrañar que en un lugar con tantas aguas termales anduvieran los romanos.

Las ruinas de Kelemantia

En el camino ha habido de todo un poco : caminos que acababan en un riachuelo sin puente, bastantes baches, unas empalizadas para que no pasaran los coches que tenían un hierro debajo que parecía puesto a mala leche (a Mayte le ha roto la alforja)…pero también un carril bici nuevecito en los últimos 20 km de la parte húngara que ya lo quisiéramos en España (bueno, y ya lo quisieran en Austria).

El paso de bicis "antibicis"

Hemos comido en una, nuevamente, ciudad desdoblada, con una parte en Eslovaquia llamada Sturovo, y otra (la bonita) en Hungría llamada Esztergom, que fué capital de Hungría durante 250 años y que luce una basílica impresionante en una colina que asoma al Danubio. Desde allí hemos vuelto a cruzar al lado norte del Danubio en una barcaza y al final del camino hemos vuelto a cruzar en otro barco para pasar a la parte sur del Danubio, a la ciudad de Visegrad donde estamos ahora. Ahora ambas  márgenes del rio son ya húngaras.

La basílica de Esztergom desde el puente

Y desde el bonito y tranquilo camping de Visegrad nos despedimos a tan sólo 50 km de nuestro destino final: Budapest, así que mañana se acabó nuestra andanza Danubiana (al menos por esta vez). Así que ahora mismo estamos contentos porque nuestros objetivos se han ido cumpliendo y vamos a acabar este proyecto, si no hay contratiempos, pero a la vez un poco tristes porque uno le coge el gustillo a esta forma de vida despreocupada en la que cada día se avanza hacia un lugar diferente y desconocido.

Visegrad desde el barco que nos ha cruzado

En Budapest cambiaremos nuestra condición de ciclistas por la de peatones ya que no debe de ser una ciudad fácil para la bici y porque nuestras posaderas se merecen también un descanso.

Nuestras sombras con el Danubio de fondo

16ª etapa: Visegrad-Budapest: 53 km. META

Por fin llegamos a nuestro destino: Budapest. Da mucha satisfacción llegar al objetivo propuesto. Pero aunque la etapa estaba planteada como un paseillo de 50 km hasta la capital ha tenido sus incovenientes.

Hemos salido del camping de Visegrado hacia las 9 h de la mañana. El día fresco pero soleado. Pocos kilómetros después de la salida hemos entrado a una isla que forma el Danubio  gracias a una de las barcazas que lo cruzan. Hemos seguido por esta isla unos cuantos kilómetros hasta un pueblo llamado Szigetmonostor donde hemos vuelto a la orilla sur del rio. De allí pedaleando hasta un bello pueblo llamado Szentendre.

En la barcaza que cruza el Danubio.

 Mientras contemplábamos su casas de colores no he visto uno de los baches de la carretera y se me ha roto el portaequipajes nuevo, ¡vaya viaje me están dando! Es cierto que llevo bastante peso pero creo que no era de muy buena calidad. Lo he apañado con bridas y hemos llegado a Budapest como hemos podido; con mucho cuidado, despacio y parando cada dos por tres para recolocar el apaño. Así que lo que iba a ser un agradable paseo se ha convertido en un lento y pesado final.

Arreglando nuevamente el portaequipajes

Poco a poco hemos andado camino y  al final hemos visto el edificio del parlamento húngaro, edificio emblemático de a ciudad.  !Hemos llegado a Budapest¡ La entrada no ha sido fácil, hay mucho tráfico y el carril bici no está del todo bien señalizado. Además hay mucha gente paseando lo que dificulta avanzar con la bici. Pero todo esto nos da lo mismo porque estamos saboreando el final de nuestro periplo danubiano.

Entrando en Budapest

Hemos cruzado uno de los varios puentes que cruzan el Danubio hacia la parte de Pest, hemos buscado la dirección del apartamento que habíamos reservado por internet y aquí estamos ya dispuestos a disfrutar de esta gran ciudad, eso si, ya como simples peatones.

En Budapest, con el Danubio y el Parlamento.

Despedimos ya este viaje que os recomendamos a todos. Es cierto que es una distancia considerable para los que no cogemos la bici con frecuencia, pero es muy llevadero por la belleza de los lugares que atraviesa y porque es bastante llano en general.

¡Nos vemos pronto!

Por último decir que nosotros hemos usado una guía titulada «El Danubio en bici» de J.A. Pastor González  que, aunque con carencias, nos ha resultado útil. Además en el camino se pueden comprar una especie de ´»guía oficial» (eso sí en alemán o inglés) y cartografía específica del camino.

Buda desde Pest

El objetivo de este blog ha sido doble. Por un lado queríamos guardar nuestras experiencias por escrito a modo de recuerdo. Pero también hemos pensado que igual le puede venir bien a todos aquellos que se planteen hacerlo. Así que ¡ánimo!

La estación de Keleti, desde donde volveremos a Zurich, y allí a Girona.

¡Hasta nuestro próximo viaje en bicicleta! (aviso a navegantes: crea adicción).