5ª etapa: Donauwörth-Vohburg. 85 km

Perfil de la etapa

Hoy hemos amanecido en la hermosa ciudad de Donauwörth, en el camping/club de kayak, con unas vistas espectaculares.

El camping de Donuwörth

El día de nuevo gris y el airecillo un tanto fresco, pero al menos no llovía. En el camping hemos coincidido con una pareja de  franceses muy simpáticos con los que ya nos habíamos ido cruzando y hablando a lo largo del camino. Se llaman Collette y Michel. Podéis vernos en la foto, aunque no se aprecie muy bien. ¡Os mandamos un saludo si leéis esto!.

 

Con Collette et Michel rumbo a Ingosltadt

Cuando íbamos a salir del camping ha venido Enrique, un alemán al que conocimos ayer poco después de llegar y con el que estuvimos charlando un rato (no en alemán eh, en español, puesto que lo habla muy bien) Nos contó que es un apasionado de España (y su entusiasmo lo demostraba) y del Camino de Santiago, el cual llevaba haciendo no se cuantos años. Se notaba que nos trataba con especial atención por ser españoles. Lo que no nos esperábamos es que esta mañana viniera a despedirse de nosotros muy calurosamente y nos obsequiara con varias guías de vocabulario básico alemán-español, así como otra mucha información de interés para nuestro viaje. Hay que decir que encontrarse con gente así durante un viaje le hace sentir a uno muy muy bien, así que, si lees esto Enrique, mil gracias, y ya de paso recomendamos este camping a todos los que os acerquéis por aquí porque vale mucho la pena (a veces estas cosas cuesta encontrarlas)

Despidiéndonos de nuestro amigo Enrique Belz

El trayecto matutino tenía como objetivo la población de Neuburg a.d Donau, otra de las bellas ciudades de esta zona bávara. La mañana ha sido un tanto difícil ya que el camino ha sido un constante sube y baja por colinas que han hecho mella en nuestras piernas (ver el perfil), pero como somos unos campeones a la una y media estábamos comiendo allí, en uno de los restaurantes/cervecerías (biergarten) de la zona que tantas ganas teníamos de probar. Cuando hemos pedido la carta no sabíamos que pedir porque no entendíamos nada. El caso es que los platos tenían nombres largos y mirábamos a otras mesas y tenía todo muy buena pinta (y nosotros mucho hambre después de la mañana de pedaleo) Al final hemos pedido una cosa que parecía una ensalada (lo era y muy buena) y otra que ponía risotto, osea arroz) Estaba todo buenísimo (también ha ayudado el hambre, pero realmente estaba bueno) Después nos hemos tomado un postre en una pastelería que había al lado de tartas caseras que ni os contamos…

El restaurante de Neuburg

Así, con las fuerzas repuestas hemos enfrentado lo que nos quedaba de etapa en dos tramos. Uno hasta la ciudad de Ingoldstadt, en donde hemos hecho un pequeño descanso disfrutando de sus bonitas calles, plazuelas, rincones…Nos ha gustado mucho. El segundo tramo hasta el destino previsto, un pequeño pueblo llamado Vohburg a.d. Donau, donde estamos ahora. Nada más salir de Ingoldstadt la bici de Mayte se ha pinchado, bueno más bien se ha reventado ya que el agujero era considerable. Para no perder mucho tiempo con el parche le hemos cambiado la cámara por otra que era de válvula estrecha y no podíamos hinchar nuestra bomba. Lo hemos hecho gracias a la ayuda de un ciclista que nos ha prestado la suya. Tenemos que resaltar la amabilidad de la gente de por aquí. Todo el mundo te saluda por el camino, enseguida te ponen una sonrisa, y siempre que preguntas algo se desviven por ayudarte, es una cosa que llama la atención.

Pinchazo al salir de Ingoldstadt

Finalmente hemos hecho el trayecto sin mayores problemas hasta que hemos llegado al destino previsto y para nuestra sorpresa no hay camping, tan solo una zona de acampada libre al lado del río. La verdad es que el sitio no está mal si no fuera por un grupo de pescadores que están al lado haciendo lumbre, pegando voces, cortando leña con una motosierra…vamos de todo menos pescar; y eso que aquí ya son ¡las doce de la noche! Esperamos que empiecen a pescar en silencio en breve. Bueno, que hagan lo que quieran que tienen una motosierra, ¡pero que no la usen más!

Ah, y hoy nos hemos cenado un puré de patatas de la tierra (y con parte de la tierra que tenían cuando las hemos cogido esta mañana por el camino) Nos ha sabido mejor que nunca. Va a ser el hambre…

Hasta mañana si los pescadores quieren.

 

6ª etapa: Vohburg a.d. Donau-Regensburg (Ratisbona): 71 km

Perfil de la etapa

Hoy ha sido una etapa más suave, a pesar de que en el perfil pueda parecer lo contrario (la escala engaña).

Nos hemos despertado un poco más temprano que otros días y un poco antes que nuestros vecinos «pescadores», que alargaron la noche más que nosotros.

Acampada libre en Vohburg

 

Hemos recogido el campamento (ya se nos da muy bien) y hemos partido rumbo a Kelheim, un pueblo enla ribera del Danubio. A primera hora el cielo estaba muy encapotado pero, por suerte, no ha llovido. El camino ha sido muy agradable. Hemos atravesado campos de lúpulo (con tanta cerveza en algún sitio tenían que cultivarlo). También hemos atravesado pinares que nos han recordado mucho a los del norte de Soria (eran pinus sylvestris también). En esta zona hemos visto también muchas plantaciones de espárragos, Esta vez no hemos cogido prestado ninguno (será porque estaban pasados jeje).

Entre las plantaciones de lúpulo

 

A media mañana hemos llegado a un monasterio benedictino enclavado en la orilla del Danubio (monasterio de Weltenburg). En esta zona el río se encajona en unos cañones impresionantes y el monasterio lleva aquí enclavado desde el siglo VIII. Por lo visto ya ha sufrido varias inundaciones por el desbordamiento del Danubio, lo cual han dejado reflejado en uno de los muros con marcas del año de la inundación y el nivel al que llegó. Pero lo más interesante del monasterio, al menos a las doce del mediodía, es que es un lugar famoso en Alemania por su cerveza negra de tradición centenaria. Como no podía ser de otra forma hemos tenido que probarla, y damos fe de que está buenísima.

Probando la cerveza negra en el monasterio de Weltenburg

Desde el pueblo del monasterio, Weltennburg, hay dos opciones para seguir la ruta: una siguiendo la carretera por unas empinadas cuestas y otra subidos en un barco que navega entre los meandros del río que baja encajonado por un cañón calcáreo impresionante. Por supuesto que hemos elegido esta opción, y no nos ha defraudado. Nos ha llamado mucho la atención la velocidad a la que baja el río por aquí, y eso que lleva ya una anchura considerable.

El Danubio desde el barco a Kelheim

 

El barco nos ha dejado en Kelheim y desde allí hemos pedaleado hasta Regensburg (Ratisbona) por una ruta muy agradable, en mitad de la cual hemos parado a comer en una de las muchas cervecerías que hay con un menú muy variado (del que no entendemos nada) y para nada caro. La elección ha sido una buena ensalada de la casa y unas salchichas de la zona con col que nos han sabido buenísimas.

Por fin hemos llegado a Ratisbona por una senda en la que había muchísima gente haciendo deporte. Hemos ido al camping que está en las afueras de la ciudad, hemos montado el campamento, nos hemos duchado (que falta nos hacía) y por primera vez hemos visto el azul del cielo en Alemania. Después hemos puesto rumbo al centro de Ratisbona y nos hemos quedado prendados por la belleza de esta ciudad realzada por la luz de la tarde que daba aún más fuerza a las ya de por sí coloreadas casas de la ciudad. Yo me he vuelto loco queriendo hacer fotos a todo hasta que Mayte me ha atado a una silla de una terraza a tomar un café, si no aún estoy allí con la cámara. En esta ciudad se respira un ambiente mucho más cosmopolita que en el resto de las que hemos estado; desde luego juega en otra liga, es una ciudad con mucho mucho encanto.

Plaza en Ratisbona

Al caer la tarde hemos regresado al camping donde hemos cenado ligeramente y desde donde os escribimos estas líneas. Hoy no hay pescadores con motosierra pero a nuestro lado hay uno que ronca como si se hubiese comido una.

 

7ª etapa: Regensburg-Deggendorf: 95 km.

Perfil vertical

Bueno, esta es hasta hoy la etapa más larga. Como podéis comprobar hemos solucionado el tema de las fotos (al menos de forma provisional porque aún queremos poner más)

Estamos en la ciudad de Deggendorf, en un camping a la orilla del Danubio y junto a un puente por el que, de vez en cuando, pasan pequeños trenes. Hoy no tenemos a pescadores ni roncadores cerca sino que es la feria del pueblo y se escucha la música hortera y los gritos de los chavales en las atracciones. Después de la paliza de la etapa creo que nos da lo mismo.

Cerca de Deggendorf

Hemos salido de Ratisbona (Regensburg) sobre las diez de la mañana con un sol intenso (por fin). Nos hemos ido con un poco de pena de no poder ver esta ciudad un poco más a fondo pero ya habrá otra ocasión seguro.

Despidiéndonos de Ratisbona

Hemos enfilado la primera parte de la etapa rumbo a Straubing, una ciudad pequeña, o pueblo grande, con bastante ambiente y con cierto encanto. El camino ha transcurrido por inmensas extensiones de cultivo y pequeños pueblos rurales no tan pintorescos como los que veníamos observando en etapas anteriores. Como curiosidad tenemos que decir que hemos pasado junto a un templo neoclásico que a algunos les sonará, el Walhala. Es una imitación a un templo griego enclavado en la ladera de un monte que mira al Danubio. Desde la carretera (no nos hemos atrevido a subir los 2 km de rampa) tenía cierto encanto.

El Walhalla

Hemos llegado a Straubing a la hora de comer bastante cansados porque  esta primera parte, a pesar de ser bastante llana, ha sido de 50 km y el sol a esas horas ya iba minando nuestras fuerzas. Además, todo hay que decirlo, a veces nos emocionamos y somos un poco brutos pedaleando, adelantamos al resto de cicloturistas, pero es que nos sobran las fuerzas, jeje.

Calle principal de Straubing

Después de reponer fuerzas en Straubing, que falta nos hacía, hemos encarado la segunda parte de la etapa hacia la pequeña localidad de Kleinschwarzach, en donde teníamos localizado un camping. Tan pequeño era este pueblo que nos hemos pasado dos kilómetros, así que ya hemos ido a una ciudad próxima en la que estamos ahora.

Nuestros cuerpos ya empiezan a notar la presencia del sol, sobretodo el de Mayte porque yo me he forrado de crema y aún así me he puesto rojo en algunos huecos que he dejado. Mañana esperamos llegar a Austria si todo va bien. Ya os contaremos.

8º etapa: Deggendorf-Schlöngen: 97 km

Perfil de la etapa

¡Ya estamos en Austria!.  aunque nuestra idea era esperar hasta mañana para cruzar la frontera, pero en el pueblo en el que teníamos programado dormir esta noche no hemos visto ni camping ni nada parecido. Ante esta situación hemos seguido ruta por un camino precioso por la margen izquierda del Danubio en el cual no había nada ni nadie hasta que hemos llegado al meandro de Schlögen, un lugar espectacular en el que el Danubio forma un meandro de libro encajonado entre laderas llenas de vegetación.

El meandro de Schlögen desde la colina (la foto no es nuestra que no estamos para subir tanta cuesta)

Esta mañana hemos partido desde el camping de Deggerdof con idea de comer en Vilshofen, pero cuando hemos llegado allí, y como veíamos que la cosa iba bien (hoy la etapa ha sido cómoda como podéis ver en el perfil) hemos llegado a Passau para comer. Esta es una bonita ciudad situada justo en la confluencia del Danubio y el Inn. Es muy agradable y tiene mucha vida, y a nosotros nos la ha dado también después de la comida. Normalmente, después de la etapa matinal, llegamos a las ciudades que parecemos zombis; bajamos de la bici y andamos por la ciudad sin decir casi nada hasta que comemos y al poco rato empezamos a despertar. Eso sí, después de comer no hay quien nos pare, jeje.

El Danubio a su paso por Passau

Por la tarde hemos salido de Passau con idea de dormir en un pequeño pueblo llamado Jochenstein, que es el último pueblo de Alemania, pero como ya hemos contado al principio, hemos acabado en Austria, en Schöngen, en donde estamos acampados esta noche.

En la frontera de Austria

Esto no es un camping propiamente dicho sino el prado de una señora (con un poco de mala leche) que hace las veces de camping y que nos ha venido estupendamente. Mañana nada más levantarnos toca coger una barcaza que nos cruzará al otro lado del Danubio y ya de paso daremos un paseo por el meandro que forma aquí. Ya os pondremos alguna foto.

El camping en Schlogen

9ª etapa: Schlögen-Grein: 115 km

Perfil de la etapa (el pico es la subida a Mauthausen)

¡Que alguien nos pare!!!!! Como véis no podemos parar y cada día hacemos más kilómetros.  Bueno, creemos que hoy va a ser un día de respiro porque las piernas ya se van resintiendo. Además estamos en una ciudad llamada Grein a la que llegamos ayer y que promete ser bonita . Cuando llegamos no vimos nada porque nos fuimos directamente a la»piltra» pero hoy aprovecharemos la mañana para dar una vuelta a pie y descansar las piernas.

Ayer tuvimos una noche pasada por agua en el «campamento» de Schlögen de casa de la señora amable. No paró de llover en toda la noche aunque nos dio un respiro a la hora de recoger las cosas. Salimos a las 9 h en una barca para cruzar al otro lado del Danubio y emprendimos la ruta por la margen derecha del Danubio a través de unos paisajes espectaculares mientras el rio va trazando múltiples curvas.

La barca con la que cruzamos el Danubio

Así llegamos al mediodía a la ciudad de Linz, que era nuestro principal destino. Ya la entrada a la ciudad no fue con buen pie ya que a mi se me rompió el portaequipajes de la bicicleta. Menos mal que nos salvó «santa brida» que en estas ocasiones son imprescindibles. Después nos equivocamos de ruta y acabamos entrando a la ciudad por una carretera sin arcén y con mucho tráfico, lo que nos agobió bastante. Cuando llegamos a Linz la ciudad tampoco nos ayudó a relajar la tensión de la entrada puesto que no tiene muchas zonas peatonales y sí mucho tráfico, con tranvias, trolebuses… Si que parece tener mucha vida, aunque no nos pareció tan pintoresca como otras que hemos visitado. Así que nos dimos unas cuantas vueltas por el centro y rápidamente huímos hacia sitios más tranquilos. Con tanta prisa no nos había dado tiempo a comer así que lo hicimos en un supermercado de camino a Mauthausen. Este lugar os sonará a bastantes por ser tristemente famoso debido al campo de concentración nazi que hubo aquí.

La bulliciosa ciudad de Linz

Para llegar a Mauthausen hay unas rampas con una pendiente de las que asustan, pero como somos unos fieras allá que fuimos. Eso sí, llegamos Mauthaos, jeje.

Aquel campo ahora es un museo de la memoria para recordar la barbarie que supuso el nazismo. Llegamos un poco tarde  (las 17h)  e iban a cerrar ya pero la chica de la entrada nos dejó pasar 10 minutos para verlo (puede ser porque nos vio rojos por la subida) Una vez dentro se te encoge el estómago. Se pueden visitar una serie de barracones que se mantienen más o menos como eran entonces (los únicos que no derribaron cuando liberaron el campo en mayo de 1945) . En ellos han colocado fotos de la situación en que vivían allí los presos. Estábamos prácticamente solos y el silencio y el olor a rancio de la madera daban aún más impresión. También se puede visitar la cámara de gas y el crematorio, donde se calcula que al menos mataron a 10.000 personas, la mayoría soviéticos y judíos, pero también franceses, españoles… Vamos que nos fuimos de allí bastante tocados.

Patio central, con los barracones a los lados, en Mauthausen

Cuando salimos de allí queríamos ir a dormir a un pueblo cercano llamado Au, pero quizás por liberar la cabeza de lo que vimos en Mauthausen o porque somos un poco brutos (o las dos cosas) hicimos otros 40 km más y nos comimos un trozo de la etapa de la mañana siguiente. Así que hoy estamos en Grein, a este paso nos van a sobrar días, jeje.

10ª etapa: Grein-Krems: 83,1 km

Perfil de la etapa

Esta noche hemos dormido como benditos después de la etapa de ayer. El camping de Grein está en el centro de la ciudad así que nada más desayunar hemos decidido dar una vuelta por la ciudad. Al lado del camping había una tienda de bicicletas y como yo llevaba el portaequipajes bastante remendado a base de bridas (lo cual podría romperse en cualquier momento) hemos decidido cambiarlo y punto. La cosa parece sencilla pero nos ha llevado casi dos horas porque los tornillos no se ajustaban a mi bici, las piezas que traía  tampoco… Al final he hecho un apaño entre el viejo portamaletas y el nuevo. Pero la cosa no ha acabado ahí porque durante todo el camino ha ido cediendo de un lado y al final he tenido que hacer el último km a pié. Mañana lo solucionaremos.

El viejo portaequipajes que tan bien se portó

Tras salir de Grein, con bastante retraso sobre lo previsto, hemos emprendido ruta rumbo a la ciudad de Krems. El primer tramo ha transcurrido por la carretera (además con mucho tráfico aunque con buen arcén) lo que siempre es más desagradable. El resto del camino lo hemos hecho al lado del Danubio y ha sido bastante agradable, sobretodo los últimos 20 km en los que hemos ido cruzando muchísimos viñedos en terrazas y pequeños pueblos con  mucho encanto, donde hacen el vino con denominación del valle  de Wachau que aún no hemos podido probar.

Circulando entre los viñedos del valle de Wachau

A mitad de camino, justo después de comer, hemos entrado en un pequeño pueblo muy pintoresco con un monasterio muy visitado. El pueblo se llama Melk.

El monasterio de Melk

Tras salir del monasterio hemos tenido que volver al otro lado del Danubio. Para ello hemos tenido que subir por unas rampas bastante duras (sobre un 15%) que Mayte ha subido como una campeona, lo cual era impensable al principio del viaje. Ahora cuesta que ve cuesta que sube sin rechistar. Está hecha toda una ciclista.

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Mayte subiendo la cuesta

Bueno, y esto es todo por hoy. ¡Mañana nos espera Viena!

Besos y abrazos. Hasta pronto.

11ª etapa: Krems-Viena: 95 km

Perfil de la etapa

Hola de nuevo. Hoy hemos amanecido en el camping de Krems. Nada más levantarnos hemos tenido que arreglar el portaequipajes que se fastidió ayer. Mientras tanto hemos aprovechado para hacer una lavadora (que falta nos hacía).

Vista de Krems

Hemos paseado un poco por Krems. Nos ha gustado porque, aparte de tener un aspecto muy agradable, tenía mucho ambiente y vida por las calles.

Hemos salido de Krems a las 11:30 h. Nuestro objetivo era comer en Tulls. El camino ha discurrido casi todo el recorrido paralelo al Danubio. Es un camino agradable y cómodo pero al final puede resultar monótono.  Menos mal que de vez en cuando se desviaba por algún bosque de hayas que siempre hace la cosa más agradable. Al llegar a Tulls ha habido varias familias de ciclistas que se han picado con nosotros. ¡Les hemos tenido que poner las cosas claras! (eso nos ha dejado bastante cansados para la tarde, pero el orgullo es el orgullo jeje). También hemos parado a mirar una carrera de barcas que estaban realizando en el Danubio. En cada barca iba una persona remando y tenía que superar una serie de balizas en el menor tiempo posible. Cosas de los austriacos.

Los remeros en el Danubio.

En Tull hemos comido, hemos dado unos paseos por la ciudad y hemos reemprendido la marcha rumbo a Viena con muchas ganas. El camino ha sido un poco más costoso por el viento. El portaequipajes se ha vuelto a estropear. Además hemos vuelto a equivocarnos de camino para ir al camping y hemos dado unas vueltas por Viena (que no es pequeña). Bueno al final hemos llegado al camping, nos hemos duchado y hemos salido a dar un paseo (sin las bicis) por el centro. De lo poco que nos ha dado tiempo a conocer tenemos que decir que la primera parte que hemos visitado, cerca de la Karlpratz, nos recuerdo un poco a la zona de la Gran Vía madrileña. Edificios del siglo XIX y muchos escaparates de tiendas bastante pijas.

Mayte con la catedral de Viena al fondo

Después hemos aparecido en el Palacio Imperial, una construcción muy ostentosa, que es para lo que se hizo. Después hemos aparecido en una plaza muy grande llena de garitos «chic» y con un dj poniendo música. Es el Museum Quartier. El lugar tiene mucha gente comiendo y bebiendo en las terrazas de los bares. Nosotros nos hemos sentado en una terraza a tomar una cervecilla y cenar un poco. Hemos visto que la plaza tiene wifi así que hemos aprovechado para escribir esta etapa (eso sí, después de cenar que lo primero es lo primero)

El "Museum Quartier"

Ahora nos volvemos para el camping a dormir. Aún no sabemos si mañana nos quedaremos de relax en Viena para conocerla mejor o si seguiremos con nuestra ruta. Lo que nos pida el cuerpo.

12ª etapa: Viena-Bratislava: 67 km

Perfil de la etapa

Hoy hemos amanecido en  Viena con la duda sobre si quedarnos un día de descanso o seguir con el viaje camino  a Bratislava. Parece ser que dar pedales crea adicción y hemos optado por seguir rumbo a Eslovaquia (somos los «Forrest Gump» de la bicicleta, jeje).  Viena da para mucho más pero quizás esta no era la ocasión de conocerla más a fondo, no obstante nos llevamos muy buena impresión de la ciudad y su vida nocturna.

La etapa hasta Bratislava ha sido de las más cortas del viaje porque ambas ciudades están separadas por apenas 55 km, es decir como del Burgo a Soria. A nosotros nos han salido alguno más por la idiosincrasia de nuestros viajes, ya os contaremos…

Eintre Viena y Bratislava

Como la etapa se presentaba suave hemos salido tranquilos del camping de Viena, que está situado en la orilla del Danubio, por eso hemos cogido la ruta con facilidad. El camino estaba repleto de ciclistas, gente de paseo, bastantes personas tomando el sol en «bolingas» a la orilla del río  y domingueros haciendo parrilladas (eran las 11 de la mañana y ya estaban metiendo la carne, si es que son de un tempranero…). El camino ha seguido por un parque natural llamado Donau-Auen.

Nuestro camino por el Parque Natural Donau-Auen

 El aeropuerto debe de estar cerca porque  cada dos minutos nos sobrevolaba un avión.

Los aviones llegando al aeropuerto de Viena

Después hemos ido circulando sobre uno de los diques de contención de la ribera del Danubio (para evitar las crecidas) con una recta que parecía interminable. Aquí ya se veía menos gente haciendo deporte y más cicloturistas con alforjas.

Sobre el dique

La primera parte la hemos hecho hasta Hainburg, un pequeño pueblo fronterizo con Eslovaquia. De ello da fe la fortificación que domina uno de los montes  que lo rodean. Allí hemos comido en un restaurante con patio al aire libre en el que había bastante gente. Tenían un menú del día de platos indescifrables y allá que hemos ido. Al final nos hemos puesto las botas por poco más de nueve euros, para que luego digan que Austria es caro (Viena sí, aunque hay de todo claro).

Nuestra llegada a Hainburg

Desde Hainburg a Bratislava sólo teníamos 10  km. Por eso, y por el llenazo de la comida, hemos ido en plan verano azul. Nada más salir de  Hainburg se ven a lo lejos los bloques de pisos de Bratislava, aunque para cruzar la frontera (bueno lo que queda de ella) hay que llegar casi hasta la ciudad. Es muy poca distancia entre dos países pero hay bastante diferencia entre ellos, sobretodo marcadas por su historia más reciente. Lo primero que llama la atención es la profusión de bloques de pisos feos frente a los barrios de casas bajas y jardines mimados que llevabamos viendo estos días . Nos llama la atención porque venimos de Alemania y Austria porque si no podríamos decir que estamos ante cualquier ciudad media española. Además, al entrar en la ciudad nos hemos vuelto a equivocar de camino (por eso decía lo de la idiosincrasia de nuestos viajes). Hemos tenido que llegar al centro a través de una serie de barrios periféricos un poco caóticos y poco cuidados. Y lo peor es que para llegar hacia el centro por un sitio que no fuera autopista hemos tenido que subir unas cuestas que nos han dejado para el arrastre (si si, esa última del perfil) . Después, una vez en el centro, hemos comprobado con cara de…»pasmados», lo fácil que hubiera sido haber entrado por donde todo el mundo pero, en fin, ese no es nuestro estilo.

Entrando a Bratislava por la cuesta más empinada que había.

La primera impresión de la ciudad no ha sido muy buena la verdad ya que hemos entrado por barrios de bloques feos,  carreteras y calles descuidadas, mucho tráfico… Nos temíamos que iba a ser todo así. Luego, en el casco antiguo, la cosa cambia y la ciudad muestra un encanto de épocas históricas más lejanas que la hace más semejante a todas por las que habíamos pasado días atrás. Pasear por el centro es muy agradable (si no llueve). Aunque no es muy grande hay muchos rincones, edificios y cafés con encanto.

Hoy hemos hecho una excepción con el tema del alojamiento. Hasta ahora todos los días hemos usado el camping para dormir ya que siempre hemos encontrado uno más o menos decente en cada lugar. Hoy, sin embargo, hemos alquilado una especie de apartamento en el centro (que está bastante bien por cierto) porque el camping nos quedaba lejos y a desmano, se nos hacía tarde y llovía bastante. Y bueno, porque de vez en cuando una cama va bien para la espalda (aunque según acabamos cada día podríamos dormir encima de una piedra).

Mañana, con energías renovadas, emprenderemos el camino hacía Gyor, que ya pertenece a Hungría (esto es un no parar de nacionalidades, como para aprender a decir cuatro palabras en la lengua del país. Yo hoy me he pasado la tarde diciendo «danke» o sea gracias en alemán, pero estamos en Eslovaquia y como que…

13ª etapa: Bratislava-Gyor. 87 km

Perfil de la etapa

Hola  de nuevo. Hoy estamos ya en Hungría, en la ciudad de Gyor. Ha sido una etapa un poco dura por la lluvia y porque los caminos no son tan practicables como en días anteriores.

Restos de la frontera entre Eslovaquia y Hungría

Cuando hemos salido de Bratislava, a eso de las 10:00 h de la mañana, llovía a ratos alguna gota . Hemos seguido el cauce del Danubio por su margen derecha porque sabíamos que teníamos que ir por ahí y no por las indicaciones, que son más bien escasas.

Saliendo de Bratislava

Hemos puesto rumbo a un pueblo llamado Cunovo. Por el camino nos hemos encontrado con algún que otro cicloturista (bastantes menos ya que en etapas anteriores) y con un grupo de españoles que iban de paseo y que seguramente venían de alguno de los cruceros que van por el Danubio. En esta etapa cada uno íbamos  más o menos por donde mejor creíamos porque, como decíamos, las indicaciones son escasas e incluso confusas.

indicación de carril bici.

Nosotros hemos alternado entre carreteras secundarias y caminos rurales. Al final hemos optado por evitar estos últimos porque, gracias a la lluvia y su mal estado, nos estaban poniendo complicada la cosa.

Los caminos de grava suelta con la lluvia se hacían difíciles

El final de la etapa lo hemos hecho por un carril bici de unos 20 km que llega hasta Gyor. Lo hemos agradecido bastante porque nos ha caído un jarreo de agua considerable y el haber ido por la carretera hubiera supuesto un elemento en contra más. También hay que apuntar que las carreteras, y el carril bici en algún tramo, gozan de abundantes baches y socavones que, con el agua, formaban charchos. En alguno de ellos hemos temido dejar la rueda; por suerte no ha sido así.

Pero no todo es negativo. Por ejemplo nos ha sorprendido gratamente el haber encotrado bastantes refugios para la lluvia, mesas para comer y descansar… de hecho hemos aprovechado para comer en uno de estos refugios para evitar la lluvia.

Comiendo en una de las casetas del camino.

El camino en general ha discurrido por zonas rurales con plantaciones de maíz, patatas, alfalfa… y pueblos de casas bajas muy sencillos. Además, como apuntábamos, el día ha estado lluvioso y es desluce el paisaje y hace que nos fijemos menos.  Al final hemos llegado a la ciudad de Gyor. Nada más cruzar un puente de hierro nos hemos encontrado en pleno casco histórico. El sitio parece bonito; hemos dado unas vueltas por la plaza del Ayuntamiento, las calles principales…pero enseguida hemos buscado un café donde refugiarnos un poco de la lluvia y tomar algo caliente. Hemos decidido pasar del camping hoy también y buscar algún alojamiento por el centro. Con esta lluvia lo que más apetece es estar bajo techo. Así que ahora estamos alojados en una pequeña habitación abuhardillada de un hostalillo del centro, tan agusto, mientras afuera no deja de llover.

Llegando a la plaza del Ayuntamiento de Gyor.

Hungría también es barato en general, aunque al principio nos estamos haciendo un poco de lío con la moneda. El cambio, al menos el que nos han hecho en un pueblín de la frontera, ha sido de 1€=261 Huf (creo que un poco bajo pero era lo que teníamos a mano).

Otra cosa que nos llama la atención es cómo en un margen  territorio tan pequeño confluyen tres lenguas tan diferentes entre sí (alemán, eslovaco y Húngaro). Lo peor es no tener ni idea de ninguna. En fin…

Bueno y hoy  hemos echado cuentas y ya van 1100 km. No está mal en apenas medio mes y con un peso considerable en las alforjas. Si todo va bien nos separan tres etapas de nuestro destino, Budapest. A ver si mejora el tiempo y podemos acabar el viaje con un poco de sol.